El verbo ‘Tener’ versus ‘Usar’ / ‘Utilizar’ y el verbo ‘Tener’ versus ‘Estar con…’
Como lingüista que soy, yo no voy a hablar el significado del verbo ‘Tener’ puesto que tú ya lo conoces de sobra. Lo que sí quiero abordar es el 'mal' uso o uso ‘inadecuado de este verbo ‘Tener’ en nuestro vocabulario. Mejor dicho, este verbo 'Tener' debería desaparecer de nuestro vocabulario. Pero no hay ningún día en el que no decimos una de estas frases: “Tengo una casa”, “Tengo un coche, “Tengo un teléfono y además tengo un móvil (celular)”, “Tengo un trabajo”, “Tengo un boli”, “tengo una TV”, “Tengo un ordenador” “Tengo unos zapatos” “Tengo ropa”, “Tengo un/a tal y tal cosa…”
Vamos por partes. Abordamos el verbo ‘Tener’ versus 'Usar'/‘Utilizar’. Cada vez que decimos cualquiera de las frases de arriba, la mente interpreta que ‘Tiene’, ‘Posee’, ‘Adueña’…. Sabe que le pertenece. Sabe que es de su propiedad, le pertenece. Sabe que es la dueña de las cosas. Lo interpreta así y por lo tanto lo graba en el cerebro y en el sub/inconciente y lo guarda ahí y no quien se le pueda quitar; así lo interpreta. Entonces hace cualquier cosa por mantenerlos, guardarlos. Se esfuerza por todos los medios para conservarlos. Y cuando se sienta amenazada de sus posesiones, lucha de capa y espada por tenerlos y cuando no puede hacerlo, se lo pasa muy mal; es decir nos lo pasamos muy mal. La mente nos hace una ‘mala jugada’. No le podemos culpar a la mente por esta mala jugada. Yo diría que somos los ‘culpables’ o responsables al 100% de esta ‘jugarreta’. Necesitamos re-educar nuestra mente. Necesitamos cambiar nuestros pensamientos. Necesitamos cambiar nuestro lenguaje empezando por nuestros pensamientos, puesto que el lenguaje es la cristalización de nuestros pensamientos. Por eso siempre digo a mis amiguetes, “Piensa antes de pensar” y se sorprenden diciendo “¿Qué?”
Volvamos al verbo ‘Tener’. En lugar de decir cualquiera de las frases de arriba con el verbo ‘Tener’, ¿por qué no lo sustituimos por el verbo ‘usar’ o ‘utilizar’? Di una de las frases de arriba sustituyendo el verbo ‘Tener’ por ‘usar’ o ‘utilizar’ a ver cómo te suena a ti y cómo se siente al decirlo. ¡Anda, adelante; al fin y al cabo es un simple ‘ejercicio’ o ‘prueba’!
Las cosa no se pueden tener; ¡sólo se pueden usar/utilizar con total gozo y disfrute de una forma digna y valiosa, al 100%! Nadie ha venido a este Planeta Tierra ya con su casa, con su tal y tal cosa. La cruda realidad es que todos hemos venido vacíos. Eso sí, hemos venido para aprender, para amar para compartir, para…etc. y para usar/utilizar las cosas.
Ahora abordamos el mismo verbo ‘Tener’ en relación con las personas. También hemos venido a este Planeta Tierra para aprender mediante diferentes personas y amarlas, a compartir con ellas, a apoyar/ayudarlas no para ‘Tenerlas’. También te desafío a que no hay día en el que no digas, “Tengo un marido/mujer”, “Tengo padres”, “Tengo hermanos/as”, “Tengo tíos/as, primos/as”, “Tengo un/a novio/a”, “Tengo amigos”, “¡Tengo, tengo, tengo!” ¡No tienes a nadie, hombre! Sólo hay personas en tu vida con quien estar, compartir, apoyar/ayudar, amar hasta la médula, al 100% incondicional y des-apegadamente sin esperar nada de nada de ellas...
Ya te estoy oyendo con tu pregunta, “¿Cómo lo digo entonces la frase, 'Tengo novio/a'? ¿Qué verbo uso/utilizo? ¿No me vas a recomendar ahora, ‘Yo uso a mi novia/o’ o peor todavía, ‘Yo utilizo a mi novio/a’, verdad? Esto me suena mal, ¡pero que muy mal!”. ¡No hombre, NO! No te voy a recomendar ni lo haré nunca, pero te propongo un verbo más ‘llevadero’ y es el verbo “Estar con…”.
La frase que propones, yo la cambiaría por “La persona con quien salgo y comparto mi vida” o “La persona con quien vivo (si es que convives con ella). Si eres madre, te recomiendo que digas, “La persona que di a luz” o “La persona que la parí”. Y si eres un padre (como yo), yo diría “El hijo/a, /persona que engendré”, puesto que tú no puedes parir a un ser, como hombre ¿me entiendes? Siempre hay forma de evitar el uso del verbo ‘Tener’. “¿Qué necesidad tengo de eliminar este verbo ‘Tener’ en mi vocabulario en relación con las personas?”; “¿Qué hay de malo?”, me preguntarás ¡No hay nada de malo, afortunadamente! La única cosa es que la mente, que ya hemos tratado arriba (segundo párrafo), hace la misma cosa con las personas. La mente tiene miedo a perder a las personas porque sabe que les pertenece, son de su posesión. Si a tu mente le dices, “El hombre que me engendró (por no decir “mi” padre, que dentro de nada lo vamos a tratar este adjetivo posesivo) o “La mujer que me dio luz” (madre), la mente, entonces sabe que sólo a través de ellos has venido aquí en este Planeta Tierra para amarles/amaros, compartir y hacer muchas más cosas por y para ellos; más tú no eres la ‘propiedad’ ni la ‘posesión’ ni la ‘pertenencia’ de ellos ni tampoco ellos son los propietarios/dueños de ti. Tú no les perteneces ni ellos te pertenecen a ti. Sólo estáis para disfrutar a tope hasta la médula, para amar incondicionalmente, para compartir y muchas más cosas que podéis hacer juntos (pero no revueltos). ¿Me entiendes?
A nadie quiere ser poseído por nadie, aunque hay algunas mujeres (y posiblemente hombres que lo quieren). En los siglos pasados, sí que se podían tener personas como propiedad (esclavos), pero no se puede esclavizar al alma. El alma, el Ser es libre.
Con esta conciencia de que no se puede tener a las personas sino que sólo se puede estar con ellas, se vive muchísimo mejor por que no habrá ansiedad, no habrá depresión, no habrá sensación de ‘pérdida’ y lo más ‘importante’ no habrá duelo porque habrá entendimiento, comprensión y sabiduría; de que las personas llegamos y nos vamos tarde o temprano nos guste o no. Nadie es eterno. Estamos ‘sujetos’ a la Ley de la Impermanencia, que en el budismo hace mucho hincapié. ¡Dejar ir, soltar, desprender y desvincular emocionalmente! Antes de terminar con este verbo ‘Tener’ en relación con las cosas y personas, quiero compartir contigo un cuento que tiene que ver con el ‘soltar’.
Cuenta que… Había dos monjes caminando para llegar al templo. Llegaron a una parte donde había un río y que en la orilla de él, había una mujer que quería cruzarlo. Estaba ansiosa y temerosa. El monje más anciano se acerca y le pregunta qué le pasaba. Ella dijo que quería cruzar el río para llegar al otro lado porque se casaba su hermana, pero tenía miedo de cruzarlo porque está un poco profundo y que podría ahogarse. El monje la camión en su hombro y la cruzó y la bajó en la otra orilla. Volvió a cruzar él para reunirse con su compañero. Al llegar notó que su compañero estaba muy incómodo. Le preguntó. “¿Algo le perturba hermano?” “¡Sí!” le contestó. “Usted sabe muy bien que no podemos hacer lo que acabas de hacer; llevar a una mujer en su hombre. Usted sabe que no tenemos nada que ver con las mujeres”. “Sí, tienes razón, hermano” contesto el monje anciano. “Lo que hice era simplemente ayudarla a cruzar el río y la baje y la solté, nada más; en cambio usted la está usted llevando/cargando y no la suelta en mente.”
Ahora sí que quiero abordar el tema de los posesivos (adjetivos: mi, mis y pronombres: mío/a, míos/as). Estos adjetivos y pronombres posesivos se utilizan en todos los idiomas del mundo. Si vas a poder (cosa que no es nada fácil) eliminar de tu vocabulario el verbo ‘Tener’, también podemos eliminar de nuestro vocabulario los adjetivos posesivos, mi y mis y los pronombres posesivos, mío/a y míos/as. La mente funciona de la misma manera con el verbo ‘Tener’ con estos posesivos. ¡Posesivos! ¡Sí, posesivos! Indican posesiones. Estos incluso usamos muchísimo más que el verbo ‘Tener’. De nuevo, te desafío que no hay ningún día en el que tú no lo digas. Si no, obsérvalo. ¡Observa tu vocabulario! “Mi móvil (celular)”, “Mi coche”, “Mi caaaaasa” (como dijo E.T. en la película), “Mi madre”, “Mi padre”, “Mi novio/a”, “Mi…, mi… y mi… “¡No cojas que es mio/a!”, “¡Son amigos míos!”. Estas palabras tan cortas pero que muy potentes e impactantes en cuanto a la energía que nos producen. Son palabras que crean impactos mentales y emocionales en nosotros (y no nos damos cuenta).
Lo mismo con el verbo ‘Tener’ que casi siempre va junto con los posesivos como en las frases, “Tengo mi móvil/(celular) en mi casa en la mesilla de mi dormitorio”, “Tengo mi oficina en calle de La Amargura, nº 10”. ¿Qué hay que hacer con estos posesivos? ¡Eliminarlos!, así de simple que, quizás no es tan fácil. ¿Cómo? Utilizando un artículo determinado o indeterminado y un verbo que va en función de los posesivos. Ejemplo que a mí me viene muy bien es esta frase: “¿Dónde está el móvil que yo utilizo?” o “¿Has visto a la mujer con quien vivo?” y etc. ¿Has visto que no está el adjetivo posesivo ‘mi’ en estas dos frases? ¡Qué seas creativo/a en tu vocabulario y ‘juega’ con él; diviértete con esta forma de hablar! Al principio te suena ‘raro’ hasta incluso ‘incómodo’ y ‘difícil’. Es cuestión de hábito como todo. Crear el hábito.
Antes de terminar este ‘articulito’, te estoy ‘oyendo’ “¿Cómo hablo con las personas, entonces?" Bueno, ¡habla como siempre! Utiliza el verbo ‘Tener’ y los posesivos mi/s, mío/a y míos/as, claro, pero, hay un gran PERO, en tu interior; en el secretismo de tu corazón, sabes que no ‘Tienes’ tu/s, tuyo/a, tuyos/as (y sus variaciones: su/s, suyo/a, suyos/as; nuestro/a, nuestros/as; vuestro/a, vuestros/as). Yo sigo hablando con las personas (sobre todo personas que no me conocen) como siempre, con los adjetivos y pronombre posesivos, y el verbo “Tener”, pero sé muy bien y sé desde la profundidad/del secretismo del corazón que llevo (¿te das cuenta que no dije, ‘…de mi corazón, sino el corazón que yo llevo’?) ¡Creativo, ¿no? Es cuestión de costumbre y con el tiempo te será muy fácil y hablarás de forma ‘natural’ y automática sin siquiera pensarlo, sin el ‘Tener’ ni los adjetivos y pronombres posesivos. Y la mente se lo compra y no nos hace malas jugadas. Re-entrenarla, re-educarla, convenciéndola.
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Ross Galán, NLP Spiritual Life Coach
Spiritual Life Coaching School
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