Hay algo que decir sobre la “conciencia de un invitado/Huésped” o (Cliente en los hoteles).
¿Has observado alguna vez una de las delicias de ir de vacaciones es la temporalidad de todo?
Donde quiera que vayas y estés donde estés ahora mismo: en ‘tu’ casa, en un hotel, en una casa rural, etc., eres un invitado incluso cuando has comprado el servicio o el lugar donde te encuentras. ¡TÚ simplemente estás de paso! Tus relaciones con todo el mundo y con todas las cosas son temporales, están de paso.
Con esto en mente (aunque sea a nivel hemisferio izquierdo del tu cerebro que es racional), estás más relajado y despreocupado. Nada ni nadie es ‘precioso’ o 'valioso o 'especial' para nadie; tendemos a poseer lo ‘precioso’ lo 'valioso', lo 'especial' y nos negamos a soltarlo (cosa o persona) sobre todo a nivel MENTAL, EMOCIONAL, SENTIMENTAL y PSICOLÓGICO y por lo tano hay sufrimiento (sufrimos), dolor (estamos dolidos) y experimentamos duelo interior. Nada ni nadie se posee ni se adueña. No se necesita nada para estar vigilando de las cosas ni personas. Nada ni nadie a nuestro alrededor se mide por nuestra valía. Cualquier persona con quien te encuentras: (incluidos tus hijos, tu marido/mujer, pareja, padres, hermanos, familiares, amigos…) sólo está(n) de paso en tu vida como lo estás tú en la de ellos, para que cuando estés con ellos disfruta de su compañía, compartiendo todo y amándoles mucho incondicionalmente; sin aferrarte a ellos ni si quiera en tus pensamientos a la hora de irse. Continúas con tranquilidad de una escena a otra de tu vida, dándote cuenta la última escena rápida y fácilmente, así quedándote libre y ligero. Tal es la conciencia de ser un invitado.
¿Podría ser posible llevar esa misma conciencia, esa misma ligereza y libertad a la vida en conjunto? ¿Hay valor en ver nuestro SER simplemente como un invitado en este mundo? Si es así, ¿es posible adoptar tal pensamiento a base diario?
Parece posible que si sólo debido a la impermanencia de las cosas y personas de la vida a nuestro alrededor. Todas las cosas y todas las personas van y vienen, aparecen y desaparecen…con el tiempo nos guste o no. Esto no lo podemos negar. Precisamente la negación de esto nos hace sufrir mentalmente, emocional, sentimental, psicológico y físicamente. Unos de los “efectos secundarios” o “beneficios” de la “conciencia de un invitado” podrían incluir los siguientes:
Estar de Paso
Cuando estamos desempeñando el papel, el rol del “invitado” en el mundo donde vivimos, somos conscientes que cualquier cosa/persona nos llega en forma de situaciones y circunstancias; sólo son escenas de paso en las que podemos elegir participar o no. ¡Tú eliges! Al igual que el panorama que vemos cuando estamos de excursión en un viaje en autocar está continuamente cambiando, así también las escenas de la vida. Mientras la “concienciad de un invitado/huésped” nos ayuda a fluir fácilmente con y a través de la vida, la conciencia de la “residencia permanente” tiende a congelar o desaparecer ciertas escenas y procurar controlar cómo esas escenas se desvanecen.
Nada es mío (aplícatelo también este principio a las personas)
Como invitado, sabemos que nada/nadie es “mío”; sólo podemos tener uso temporal (de las cosas) de “unos” de lo que sea a nuestro alrededor. El invitado nunca dice “Eso es mío”. La libertad llega con la ausencia de posesividad/posesión nos permite vivir ligeramente. Mientras que la residente permanente tiende a tomar alguna forma de apoyo sutil de lo que cree que posee por lo tanto crear la tensión mental de adueñar.
Toma las cosas y personas tal y como nos las encontramos
Como invitado, lo vemos fácil aceptar a las personas mientras nos encontramos con ellas. Es más fácil llegar “frescos” a nuestras relaciones dejando atrás recuerdos (por muy gratos que sean) de los encuentros de ayer. El residente permanente, sin embargo, tiende a querer o desear mantener relaciones de una forma particular creyendo que les proporcionan estabilidad. Así tienden a intentar y procurar aferrarse o tener a otras personas en su percepción de “uno dimensionalmente”, normalmente basado en los primeros encuentros. Por lo tanto pierden fácilmente la “fluidez” de sus relaciones.
Residencia Temporal
Como invitados, somos conscientes totalmente de que sólo vivimos como residentes en un lugar temporal o de paso (como por ejemplo cuando estás en un lugar de vacaciones). Seguir adelante es reconocido como inevitable para que no haya shock al sistema cuando llega el momento de irse. El invitado está siempre preparado a empaquetar o poner en la maleta lo que necesite y seguir adelante en su próximo viaje y en la siguiente escena. El residente permanente, en cambio, es más probable que sea ansioso acerca de lo que ‘pueda pasar’, ‘¿qué pasa si…? ’ tienen que seguir, ‘¿cuándo podrán encontrar? ’ en confort/comodidad de la permanencia en un mundo cada vez más cambiante e impermanente e inestable. Desafío Creativo
Como invitado, hay un desafío continuo para usar su capacidad creativa de hacer lo mejor de donde nos encontremos y de lo que está en nuestra vida. Esto genera unas de las satisfacciones más profundas de la vida mientras la vida en sí está diseñada a ser un ejercicio creativo. La conciencia del residente permanente, sin embargo, olvida fácilmente su creatividad potencial y tiende a usar su energía protegidamente, en oposición a creativamente, por lo tanto suprimiendo inconscientemente un gozo intrínseco.
Preparado al Cambio
Como invitado, estamos acostumbrados y preparados a responder proactivamente a cambios impredecibles. Así que cuando lleguen los pequeños y grandes cambios no estamos sorprendidos ni estamos en estado de “shock”. El residente permanente, por el contrario, está siempre sintiendo algo inseguro porque no tienen forma de saber controlar cualquier cambio que pasa en el mundo. Son los preocupadores. Están menos preparados, menos dispuestos y menos capacitados a responder con eficacia/efectividad al mundo continuamente cambiante. Viaja Ligero
Como invitado, sólo podemos llevar tanto con nosotros: material, mental y emocionalmente. Comparado con el residente permanente, el invitado viaja ligeramente y por lo tanto tener pasos ligeros con liviandad del espíritu. Hace la “maleta de la vida” sólo con lo necesario. Mientras que el residente permanente tiene la tendencia a definir su vida por cuánto puede conseguir en sus actividades. Así que tiende a viajar por la vida con una pesadez que puede ser un desgaste de energía. Actitud de Gratitud
Como invitados, estamos agradecidos por todas las pequeñas cosas que nos vienen cada día. Todos son unos regalos. La buena fortuna es aceptada como una bendición de un Universo Benevolente a pesar de la negatividad de los demás. No hay tal buena fortuna; se toma como un mensaje que algo en el trayecto pueda ser brevemente fuera de sentido. Sin embargo, estamos agradecidos por la señal y fácilmente nos ajustamos. Ambas formas de fortunas se aceptan como parte de la riqueza y variada escena del mundo. El residente permanente, sin embargo, lo ve difícil expandir su capacidad de estar agradecido, ya que tiende a ser más dudoso y desconfiado y está a la defensa contra cualquier infortunio que le pueda zarandear su sentido de permanencia. No es que el invitado no tenga abdicado su responsabilidad y “flotar libremente” en su vida diaria. Sólo que la “conciencia de un invitado/huésped” no toma las escenas y circunstancias cambiantes de la vida tan seriamente y por tanto tan temeroso. Son más capaces de navegar las olas de la vida, dirigir un curso de su vida creativamente y asumen su responsabilidad en la vida, con un toque más ligero, un toque más gozoso y feliz. Y mientras las autoridades nos tienen a todos empujados hacia abajo como residentes permanentes de unos países o condados o algunas ciudades, no quiere decir que dejamos de adoptar la “conciencia de un invitado/huésped” mientras negociamos y jugar las escenas de la vida diaria, siempre preparados a soltar, a dejar ir y seguir adelante o al siguiente país o ciudad, sino a la próxima escena.
El invitado es como el agua, mientras que el residente permanente es como una roca. Uno está siempre fluyendo, ocasionalmente tragando agua y sin embargo a veces totalmente quietos. Nutre todo lo que toca. Mientras que la roca está siempre inmóvil y se niega a dejar algo que le penetre.
Tengo una pregunta para ti : ¿Cómo por regla general, describes cómo abordas tu vida?
Quiero que reflexiones lo siguiente : ¿Por qué crees que podemos perder fácilmente nuestra fluidez y estar estancado?
Quiero que te tomes una acción : ¿En qué áreas de tu vida y de qué formas podrías experimentar con la “conciencia de un invitado”?
- - - - - - ROSS, NLPSpiritual Life Coach
Spiritual Life Coaching School
No hay comentarios:
Publicar un comentario