Antes de contestar “SÍ” a la pregunta de arriba, quizás te gustaría contestar una serie de preguntas abajo que te hago. Ahí van:
¿Qué clase de persona quieres ser?
¿Quieres ser una persona feliz de verdad?
¿Alguien que “ilumina” una habitación cuando entra en ella, que contagia buen ánimo y encanto a todos quienes tienen la fortuna de estar allí?
¿Te gustaría ser una persona competente, alguien que consiga todo lo que se propone?
¿Alguien capaz de afrontar una crisis de todo tipo: personal, emocional, mental, relacional y profesional sin perder la calma, que sea el sostén de quienes albergan temores y preocupaciones?
¿Qué tal ser una persona con la que todo el mundo quiera pasar el rato?
¿Alguien que desarrolle relaciones profundas y sea un amigo/a fiel y solidario/a?
¿Quieres ser una persona de la que la gente se pueda fiar, que cumpla siempre sus compromisos y promesas, en cuya palabra se pueda confiar?
¿Y qué tal un amante afectuoso, solícito, apasionado, siempre con la palabra adecuada en la boca, conocedor en todo momento de la manera perfecta de transformar cualquier situación en un interludio romántico?
Piensa por un momento en la clase de persona que te gustaría ser. ¡Adelante! Te concedo un poco de tiempo para esta reflexión…
Con este ideal en mente, imagínate a ti mismo/a en el trabajo un día por la tarde de verano, 15:00h, hora en la que te tienes que ir porque tienes una jornada intensiva de verano; y si no tienes una jornada intensiva de verano, son las 15:30h y acababas de comer y solo faltan 3 horas y media para empezar 2 semanas de vacaciones, esos días de fiesta para los que has estado trabajando durante los últimos 12 meses. Necesitas el descanso que te proporcionarán estos días y esperas con ilusión el momento de relajarte en el coche, en avión o en el crucero. ¿Te ves en esta situación? Pero estas dos últimas horas se están transformando rápidamente en un caos ¡“Ospetín”! Has trabajado toda la semana para tener las cosas organizadas y así no tener que preocuparte por el trabajo una vez que te hayas ido, pero aún te quedan varias cosas por hacer. En cuanto te pones manos a la obra con alguna de ellas, suena el teléfono, alguien irrumpe en tu despacho o lugar de trabajo o empiezan a ir mal cosas ajenas a ti. “¡Ostras!”
Tras una llamada angustiosamente larga, se cuelan dos personas en tu despacho o lugar de trabajo con preguntas que plantearte. A principios de semana, a nadie le preocupaba que te marcharas, pero hoy todo el mundo tiene dudas y nadie recuerda nada de lo que has estado repitiendo durante tantos días.
Surge otra emergencia, y esta vez se trata de una cuestión delicada. Si no te ocupas de ella, las cosas irán a peor. Es muy importante que el ambiente se calme – la gente depende de ti - , y además es tu trabajo. Pero ¿por qué ahora precisamente que estás a punto de marcharte?
Y entonces recuerdas que aún tienes que confirmar las reservas del avión. La gente a la que se supone vas a visitar ni siquiera sabe en qué vuelo llegas. Tú cónyuge está en casa preparando el viaje. Habías pensado volver pronto para ayudarla, pero ni siquiera vas a tener tiempo para meter tus cosas en la maleta.
No hay tiempo para pensar en eso ahora. Tu despacho está sumido en el caos y Luís(*) y Susana van a divertirse muchísimo con todo esto. Cada vez que te ausentas durante más de unos días, Luís fomenta algún gran problema en tu departamento y se asegura de que todo el mundo se entere. Siempre hace que parezca que has sido tú el causante de todo y desacredita tu reputación y tu departamento. Cuando por fin enderezas las cosas, a nadie le importa la verdad; tus colegas siguen aferrados a la impresión perdurable de que eres un dejado/a con tu trabajo.
Susana piensa que tus vacaciones son el momento perfecto para tomar las riendas de tu departamento. Cambia todo lo que puede y se esfuerza a conciencia para que los cambios se consoliden lo más rápido posible. Cuando regresas del viaje todo el mundo se ha acostumbrado a las nuevas normas y a los nuevos procedimientos.
Lo más importante que tienes que hacer es preparar el informe mensual. Tu jefe/a cuenta contigo, has prometido entregarlo, pero el informe supone mucho más trabajo del que habías calculado. No puedes quedarte a trabajar hasta más tarde porque perderías el avión. Pero tampoco puedes dejar colgado a tu jefe/a.
En cuanto empiezas, entra Mª José llorando. Sabe que tienes prisa, pero necesita el apoyo de de su mejor amigo/a en este preciso momento. Nunca te ha pedido nada, pero hoy es el día. Tienes que ayudarla.
En cuanto empieza a contar su historia, tu cónyuge/pareja/marido/mujer/novio/(a), después de todo un día haciendo recados para ti, te llama por teléfono. Hay unas cuantas cosas sin resolver y debes ayudarla/le. Es más, esta llamada tiene que ver con la necesidad de esta maravillosa persona que hay en tu vida de saber que la/le amas y apoyas. Pero se está agotando el tiempo: dos personas más hacen cola fuera de tu despacho y tu preocupado/a el jefe/la jefa llama por otra línea para asegurarse de que has acabado el informe.
Con la crisis que hay fuera, Luís y Susana traman la forma de desacreditarte, 30 personas que te piden ayuda, Mª José sufriendo una crisis existencial, tu mujer/marido/pareja que te necesita y tu jefe/a intentando conseguir ese informe que aún no has hecho – y el hecho de que todas tus vacaciones se vayan al traste si no haces algunas llamadas telefónicas lo más rápido posible - , ¿qué puedes hacer? ¡Ya son casi las 16:00h y el avión no espera!
Y bien, en este nuevo contexto, considera otra vez el tipo de persona que te gustaría ser. ¿Quieres ser una persona competente? ¿Una persona con la que siempre puede contar un amigo/a en apuros? ¿Una persona cumplidora? ¿Un amante/marido/mujer positivo/a, afectuoso/a, solícito/a, apasionado/a? ¿Qué tipo de persona serás esta tarde cuando salgas corriendo de tu despacho con rumbo a unas vacaciones cada vez más esquivas?
Volvamos por un momento a tu salida del despacho. Has logrado finalizar la mayoría de tareas, incluso entregar a duras penas a tu jefe/a un informe no demasiado presentable. Pero la actividad es frenética y habrá algún percance. Cuando por fin tomas la carretera (si vas en coche) sientes que respiras un poco más aliviado/a. Todos los problemas de la oficina quedan al menos a dos semanas de distancia.
Tienes que conducir a casa a toda pastilla, por supuesto, porque se está haciendo muy tarde. El tráfico está muy mal a esta hora del día, así que intentas tomar un atajo, pero la jugada no sale bien y te encuentras en medio de un atasco. Piensas en llamar a casa desde tu móvil o celular (claro está), pero te das cuenta de que aún no has telefoneado a la compañía aérea. Y, por supuesto, todavía no te has puesto en contacto con las personas que vais a visitar.
Después del trayecto a casa más largo del año, sin casi acabar de aparcar el coche, te abalanzas hacia la puerta. Entras deprisa y corriendo en casa y te encuentras al amor de tu vida intentando frenéticamente meter lo que cabría en 3 maletas de equipaje en una única bolsa de viaje y otra de mano. La bienvenida a casa se transforma en un fuego rápido de gritos enfurecidos que van desde “¿Qué demonios estás haciendo?” y “¡Vamos a perder el avión!” a ¿“Te has acordado de llamar y avisar de la hora de llegada de nuestro vuelo?”. (¿Te suena toda esta situación?).
De modo que vuelves a considerar el tipo de persona que quieres ser. ¿Quieres ser una persona feliz? ¿Una persona competente? ¿Una persona con la que siempre puede contar un amigo/a en apuros? ¿Una persona cumplidora? ¿Un amante/marido/mujer positivo/a, afectuoso/a, solícito/a, apasionado/a?¿Qué tipo de persona te gustaría ser? Los dos intentáis hacer el trabajo de cuatro horas en los siguientes 60 minutos?
Probablemente, tú también habrás interpretado escenas parecidas en alguna ocasión. Llevamos vidas muy ajetreadas en una sociedad ajetreada y, así de sencillo, no tenemos tiempo para pensar en cómo sacar el mejor partido de nosotros mismos.
En el caso de una situación como la tarde que acabamos de imaginar o describir, considera de nuevo hasta qué puntote mostrarías feliz, alegre y contento./a ¿Serías ese sostén o apoyo para tus compañeros de trabajo? ¿Cómo crees que te comportarías con tu cónyuge/pareja/marido/mujer? ¿Acabarías con los nervios de punta, enfurecido/a y tenso/a por la locura general? ¿Dedicarías tiempo a Mª José que necesitaba para ayudarla a superar la situación en la que se encuentra o le ofrecerías simplemente unas palabras amables, superficiales y te la sacarías de encima? ¿Cumplirías tu palabra y presentarías el informe o dejarías tirado/a a tu jefe/a? ¿Lo harías como es debido o entregarías una chapuza para salir del paso? ¿Serías un cónyuge/pareja/marido/mujer comprensivo/a, paciente y cariñoso/a, o lo empeorarías todo perdiendo los estribos?¿Marcarías el tono de tus vacaciones con un poco de romanticismo o empezarías con preocupación e irritación? Ya sabes que la elección cómo te tomas las cosas está en tus manos como ya hemos visto en tu curso de IE-1 (Inteligencia Emocional-1).
¿Y cómo te quedarías contigo mismo/a cuando te dieras cuenta 3 días después de que no te aproximaste ni de lejos a la persona que querías ser aquella tarde de y tensión?
Tengo unas noticias para ti. Unas buenas y otras malas:
Buenas noticias
Si de alguna vez has caído en la cuenta de que no estás siendo la persona que quieres ser debido a las circunstancias en las que te encuentras, tengo buenas noticias y malas noticias que darte.
Las malas noticias son que no tienes tiempo para leer este artículo, tirando a ser un librillo. Tienes un montón de cosas que hacer, nunca encontrarás el momento tranquilo, sin interrupciones, que necesitas y, de cualquier modo, tampoco te gusta demasiado leer. Además, estás tan cansado/a que prefieres vegetar frente al televisor viendo un partido de fútbol o una peli o una novela o un programa preferido tuyo e intentar escapar del mundo.
Las buenas noticias son que probablemente cuentas con más tiempo para ti del que imaginas y, leer este artículo puede ayudarte a aprender a disponer de más tiempo. Este artículo/librillo es de lectura fácil y rápida; lo podrás leer casi por completo durante el tiempo que pasa viendo uno o dos partidos de fútbol o pelis o novelas o leyendo unas cuantas revistas.
Una noticia aún mejor es que este librillo también te puede ayudar a ganar más tiempo del que nunca hayas tenido… durante el resto de tu vida. Dedícale algunas horas, como primera medida, y considera este tiempo como una inversión. Es como invertir dinero en una gran operación, obtener buenos beneficios y emplear los intereses en reforzar tus ingresos para el resto de tu vida. Te garantizo que sólo con emplear parte de la información de este artículo/librillo descubrirás que dispones de más tiempo para ti, quizás más del que hayas tenido antes. Incluso serás capaz de disfrutarlo más. Y la mejor noticia de todas es que ya has empezado a hacerlo.
La compensación de hacerlo realidad
No hace muchos años me encontraba siempre a mi mismo en situaciones como la que acabo de describir. Me sentía como si no tuviera control de mi vida. El trabajo era una pesadilla (dando clases de inglés) frustrante y, pese a obtener resultados positivos y efectivos que podía constatarse (como resolver problemas técnicos complicados, ahorrar grandes cantidades de dinero, etc.), me daba cuenta de que tenía problemas serios y graves. La gente saboteaba mis esfuerzos, era difícil realizar cosas y, sencillamente, no conseguía que los proyectos marcharan de la manera que yo quería. No conseguía aumentos de sueldo ni ascensos. Pero aún, todo el proceso hacía que me sintiera fatal. Cada día parecía una serie inacabable de sucesos difíciles, frustrantes, castrantes y desalentadores, uno después de otro. Pese a considerarme a mí mismo una persona fuerte emocionalmente puesto que yo había recibido los IE-1, 2 y 3 (aquí en Madrid) e IE-4 (en la Universidad de Santa Mónica, Los Ángeles (EE.UU.) de una empereza llamada “Insight ” y, también estaba colaborando (después ya de acabar los cuatro Niveles) en calidad de Ayudante o “Co-Facilitador” en esta empresa tanto en Madrid como en EE.UU. e Inglaterra antes de llegar a impartir o de ponente del curso en calidad de Facilitador, la situación empezaba a abrumarme.
Mi vida personal no iba mucho mejor que digamos. Mantenía una serie de relaciones que sabía que no eran convenientes para mí, pero seguía con ellas. Todo esto tenía un coste emocional para mí y mi dedicación al trabajo dificultaba aún más la posibilidad de cultivar amistades. Las pocas personas con las que pasaba el ratillo eran meros conocidos. Mis antiguos amigos se distanciaban cada vez más ya que apenas disponía de tiempo para ellos. Se podía decir que no dedicaba nada de tiempo a mi desarrollo y crecimiento personal, ni tenía aficiones de las que hablar, aparte de jugar al Squash que me gusta de vez en cuando. Yo pasaba los días o bien yendo de bares (como que no pega, ¿no? Es decir, como que no es “propio” de Ross de ir de bares y discotecas) o descansando, pues mentalmente me sentía “agotao”. Mi vida espiritual entonces, en realidad era inexistente, desconocida; de hecho, nunca concedía un momento de atención a ese aspecto de mi vida. Mi vida parecía muy ajetreada, pero lo cierto era que no me quedaba tiempo para nada gratificante.
A medida que mi vida se complicaba, mi respuesta era trabajar cada vez más duramente y esforzarme más. Me resultaba difícil llevar a término algún proyecto con otras personas, así que me limitaba a hacer las cosas yo solito. Pero tampoco eso funcionaba y me sentía muy solo y “agobiao”. Mi vida me resultaba cada vez más dura y cada vez me sentía peor. No tenía ni idea de cuál era el problema ni de cómo 'coño' resolverlo. Yo era un tipo listo básicamente con buen corazón que se esforzaba mucho, pero, pese a todo, las cosas no me iban bien. No era la persona que quería ser, ni mi vida era la que quería tener.
Mi salud emocional se desmoronaba y, por primera vez mi salud física sufrió un deterioro grave y serio. Esto constituyó una llamada de atención y finalmente me detuve a pensar. Así que empecé a buscar respuestas en serio.
En esta búsqueda encontré la Programación Neuro-Lingüística (PNL). Ya tenía un poco de idea de qué iba esta disciplina cuando hice mi Nivel 4 de Inteligencia Emocional en Los Ángeles con la empresa "Insight" pero que no di mucha importancia. De hecho uno de los Facilitadores de mi IE-4 en Los Ángeles era el propio creador de la PNL, John Grinder. Parecía algo fortuito, pero comprendí que no lo era. Nunca lo es. Mi deseo auténtico, puro y genuino de cambiar de vida me permitió coger lo que el mundo me ofrecía. En este caso, el mundo me ofrecía la PNL.
Hoy en día, mi vida es muy diferente. No es el tipo de vida llamativa de los ricos económicamente ni famosos que aparecen en las Revistas de Corazón, pero para mí es absolutamente perfecta. Cada día me despierto, miro a mi alrededor y valoro sobre manera estar vivo y disfrutar de una vida maravillosa y de “p.m.” (perdón por las iniciales). Paso la mayor parte del tiempo feliz, lleno de energía, motivado con ganas de trabajar sean finesde o festivos. De hecho, muchos de los cursos que imparto tocan los finesde y festivos y, me lo paso de “p.m.” (otra vez estas iniciales). A estas alturas, te habrás adivinado lo que significan éstas). Para mí, un lunes por la mañana en pleno invierno, por ejemplo, es exactamente igual que una noche de sábado. Yo soy simpático y agradable, y agradecido con los alumnos y con las personas en general. El tipo de dificultades que solía encontrar en mi “trabajo”; digo “trabajo” entre comillas, porque para mí no considero que estoy trabajando sino que estoy impartiendo unos cursos que no es lo mimo, al menos a nivel mental y emocional, han transformado en sentimientos de sosiego.
- - - - - (*) Los nombres mencionados en este artículo son ficticios para respetar la intimidad de las personas implicadas.
(Fin de la 1ª Parte- La 2ª Parte, se colgará más adelante)
- - - - - -
Ross Galán, NLP Spiritual Life Coach
en la Spiritual Life Coaching School
No hay comentarios:
Publicar un comentario