lunes, 15 de agosto de 2011

Toy Story 3 Toca las fibras sensibles de la existencia humana

Nunca he recomendado una película, pero Toy Story 3 merece ser ‘recomendada’ mucho porque es muy divertida, está llena de principios y valores humanos (aun con personajes principales juguetes) y toca enseñanzas de la vida como la impermanencia, insatisfacción, transición, desapego y dejar ir, no aferrarse, no engancharse

Hago constar de que no pierdo de vista que Pixar y Disney son compañías que están en la industria para ganar dinero, no para educar a la gente. Sin embargo, de vez en cuando, es posible encontrar en los medios masivos historias que nos ayudan a hacer una pausa, tener catarsis y seguir adelante. Es el caso de la tercera parte de la saga de Buzz y Woody.

Aclaro que no revisaré ningún punto técnico de la película. Para eso están otros sitios Web.

Sobre revelar la trama de la película, no os preocupéis. No lo haré. Esta reseña va sin spoilers o aguafiestas en español, porque en realidad me interesa hablar sobre los principios y valores humanos, que se pueden relacionar con puntos que el budismo ha tratado desde hace más de 2.500 años.

Paso del tiempo y transición

Cuando éramos niños el mundo es (era) un lugar dulce y maravilloso lleno de encanto (no hay más que ver a los niños o bebés). No importa cual sea tu nacionalidad o situación económica, siempre hay espacio para jugar y crear historias en la imaginación.

Nuestros personajes en Toy Story han experimentado esto también a lo largo de las tres películas 1, 2 y 3. Llegaron a la vida de Andy cuando él era un pequeño y fue creciendo.

Cuando pasa el tiempo nuestro marco de referencia cambia. Vamos madurando y, aunque nos duela, no podemos detener la marcha o el avance de los años. Crecemos.

Woody se da cuenta de esto cuando su dueño ya no juega con él y está listo para ir a la universidad. Andy es todo un joven que tiene otros intereses y está listo para moverse hacia adelante. Y sus juguetes no toman esto nada bien y tratan de aferrarse a su estilo de vida.

Apego
Hace unos años yo hablaba con un compañero de trabajo sobre series de TV. Él estaba muy enfadado porque su serie animada (los diseñadores somos fans de las caricaturas),
Invazor Zim había terminado. Y yo le decía que eso estaba bien. No se puede mantener el status quo de un producto por mucho tiempo.

De pronto él entró en modo berrinche y me dijo que si algo te gusta, deberías poder seguir haciéndolo hasta el final de tus días.

Recuerdo mucho esa discusión porque mi compañero me recordó la manera en la que nos apegamos a las cosas (y personas). Nos aferramos a personas, cosas, ideas, opiniones nuestras y situaciones que nos hacen sentir bien, luchamos por mantenerlas así durante el mayor tiempo posible.

Con esto perdemos perspectiva y nos hacemos adictos no al bienestar, sino a la búsqueda de cómo mantenerlo para siempre. Esto tiene consecuencias enormes porque mucho de nuestro sufrimiento mental y emocional viene de nuestros apegos ‘positivos’ y negativos.

En Toy Story 3, los juguetes se aferran a su estatus de objetos favoritos de Andy y luchan a toda costa por mantenerlo; siendo ellos mismos los causantes de su propio malestar.

El villano tiene su calidad de maléfico debido a que vive apegado a tiempos pasados.

Insatisfacción
Estoy seguro que uno de los factores que nos hacen seguir adelante en la vida es la insatisfacción, seamos conscientes de ello o no.

El no encontrar satisfacción en nuestro entorno, nuestro ser y procesiones, nos hace salir adelante y trabajar duro para alcanzar metas. Cuando llegamos a ellas, descansamos un par de días y seguimos buscando lo que queremos cambiar y le entramos.

Este espíritu humano de cambio está por todos lados en Toy Story 3. Los juguetes no están contentos con ser guardados en el ático. Andy necesita ir a la universidad. Los juguetes villanos no están contentos con el final que tuvieron. Y esto hace que la historia se mueva hacia adelante.

Nosotros no somos diferentes a los juguetes en la película. Somos juguetes nosotros mismos. Por eso la empresa de juguetes que se llama ToysRus, quiere decir, losJueguetes somos nosotros, que, escribiendo la palabra sería así,Toys aRe Us’ (ToysRus), es decir, los ‘juguetes somos nosotros’. La insatisfacción no es mala, nos hace trabajar y desarrollarnos. Lo que es muy, muy malo y pernicioso es no ser felices por ella.

Conozco muuuuchas personas que dicen “Estoy muy gorda/o”, pero no paran de comer. No están satisfechas con lo que son, lo saben. Pero no hacen nada para modificar su conducta.  

Dejar ir. Soltar. Desapegar. Desaferrar/No aferrarse

Los juguetes comprenden que no pueden seguir siendo jugados por Andy y entienden que, entre más se aferren a su dueño, más sufrirán. Por consiguiente, los juguetes también tienen que moverse y crecer.

El muchacho ya es todo un joven que necesita irse y tanto juguetes como él mismo, comprenden que llegó el momento de decir adiós.

Y esto es lo que me hizo llorar como magdalena. Sí, lo reconozco (y no me avergüenzo en absoluto, siendo hombre que en mi cultura, no se permite hasta en este momento del Siglo XXI). Se presentaron las legendarias lágrimas de cocodrilo.

¿Cuántas despedidas hemos tenido en la vida? ¿Cuántas nos faltan? ¿Hemos dejado ir a las personas de manera fácil o aun ahora las llevamos como piedra en la espalda?

El desapego es muy difícil y, a veces, hasta cruel. El truco está en aprender que cuando llegue la despedida, la pérdida, la separación, es natural pasar por un proceso de duelo.

Cuando ya no es normal, es cuando el duelo dura muuucho tiempo y es peor, toda la vida.

Todos hemos sido víctimas de esto. Algunas personas cargamos tantas despedidas en la espalda, que se vuelven un obstáculo para que podamos encontrar nuestra felicidad. Por muy dolorosa que sea la despedida/pérdida/separación…, siempre hay lado soleado de la vida como pone el cartel de abajo.

Lado soleado: Te recuerdo que siempre hay parte 'soleada' de tu vida por muy oscura que sea. ¡Créetelo! Enfócate en esa parte, verás que lo vas a 'ver' y te sentirás así de bien.

Transición
La vida está en constante movimiento y cambio y no voy a decir nada más porque les arruinaría la historia de la peli.

Es suficiente anotar que la vida siempre está modificándose y cambiándose nos guste o no. Nosotros mismos cambiamos; nos guste o no. Y nuestro corazón y puntos de vista también. ¡Cambia Todo, Cambia! Como canta Mercedes Sosa. Woody y compañía comprenden esto.

Diversión
No importa qué tan dura es la vida, siempre hay que encontrarle algún punto divertido y ‘soleado’. Decimos,
"There’s always a silver lining in the sky", en inglés (‘Siempre hay una línea brillante en el cielo’). Y los juguetes, como siempre, lo encuentran.

Aquí tomo lecciones directas de mi padre, quien a pesar de ser un tipo rudo, machista y con todo el sello de los años 50 en él, siempre encuentra un chiste para todo.

Ser budista me ha enseñado que las preocupaciones siempre se hacen más ligeras si nos divertimos. Todos hemos pasado por situaciones de dolor extremo, pero si hacemos una pausa en el drama, digamos para ver una película o salir por un helado, nuestro cerebro va encontrando la salida.

Dentro de la cinta, Buzz, Jessie y todos los demás pasan por un par de situaciones mega o súper duras, que hacen que el espectador pase por momentos de angustia.

Estos momentos se rompen por algún chiste de alguno de los demás juguetes, haciendo que la angustia se diluya y se solucione el problema. ¡Justo como debe ser la vida!

Conclusión
A pesar de ser animación,
Toy Story 3, como producto, también ha comprendido el paso del tiempo. No es una película para niños porque los pequeños que vivieron la ternura de la primera película, ahora tienen la edad de Andy y también están listos para moverse hacia adelante.

La historia, como ya lo analizamos, es divertida y cargada de mensajes de todo tipo. Pero también es un poco más oscura y madura, así que si la ven con niños pequeños, estén listos para responder preguntas y atender un par de pesadillas.

Contra lo que puedan decir los aguafiestas, Toy Story 3 es una gran experiencia. Iros a verla o bájatelas o alquílalas y llevaos con vosotros una cajita deKleenex”.
- - - - - -
Ross Galán, NLP Spiritual Life Coach
en la Spiritual Life Coaching School

No hay comentarios:

Publicar un comentario