Libérate de la pre-ocupación
Es bueno preocuparse, ¿verdad? ¿Qué es la vida sin una buena preocupación, verdad? La preocupación es una de aquellos hábitos normalmente aprendida a la edad temprana de los padres que aprendieron de sus padres. Las líneas de la preocupación se ven y se oyen. Alguien con un una frente bien arrugada se le puede oír repitiendo sus “mantras de preocupaciones”, “¡Estuve preocupado por…, son unas preocupaciones…, necesitamos preocuparnos de esto!” Rara vez nos sentamos y reflejamos sobre la inutilidad de crear un futuro imaginado y luego usar las imágenes para asustarnos. Para eso es la preocupación, un a pura fantasía de un catástrofe pendiente donde alguna forma de de pérdida es siempre el resultado imaginado. Mientras perdemos una gran cantidad de energía mientas se escapa en nuestro ecosistema, la preocupación posiblemente es desperdicio más grande de energía metal que soltamos en la atmósfera de nuestra conciencia y en ambiente de nuestras relaciones. Parece que pocos de nosotros se da cuenta que la preocupación es miedo y que crear y sostener el miedo basado en las historias de la mente del futuro es posible que las hagamos que sucedan.
No sólo que muchos de nosotros nos preocupamos en la nuestra vida sino que la tensión y ansiedad que fácilmente que llega a ser adictiva. En lugar de dar gracias a nuestras bendiciones de cada día, es como si algunas personas den gracias a sus preocupaciones diarias. Cuando se sugiere que puede que no sea positivo uso del tiempo y energía, el adicto de la preocupación dice, “Pero es bueno preocuparse, es necesario preocuparse, para que podamos prepararnos para lo peor.” No pueden ver cómo su creencia que la preocupación es una buena preparación para el peor les ciega a la verdad que toda preocupación es simplemente una mala creación. Es el mal uso de la capacidad creativa de conciencia. Algunos incluso basan su identidad personal sobre un ‘perfil de la preocupación’. “Sí, un preocupador; siempre he sido un preocudor, supongo que la habré heredando de mis padres, probablemente esté en mis genes.” Pero no es posible porque la emoción no es genética. La preocupación es sólo otro hábito mental aprendido. Por lo tanto se puede desaprender.
De niño, si asimilamos el hábito de la preocupación mientras imitamos a nuestros padres luego en nuestra juventud cogemos el mensaje de que el mundo está lleno de preocupaciones. Como el ‘joven casi adulto’ llega a casa 30 minutos tarde, el padre agitado dice, “¿Dónde has estado, no has llamado, sabes que estaba preocupado por ti?” al que el joven dice, “¿Por qué siempre te preocupas por mí? ” “Déjate de preocuparte por mí.” El padre indignante, sintiendo que su rol de padre está en peligro y dice, “Me preocupo porque tú sabes que te quiero.” Que, por su puesto es una mentira. Es una mentira que la mayoría de los padres del que parece que son completamente inconscientes. La preocupación no es amor. La preocupación es un miedo.
Desafortunadamente tal visión en nuestra inteligencia emocional no está construida o incluida en nuestra educación formal. Y así está en tales momentos íntimos que el joven hereda dos lecciones fatales – la preocupación igual a amor y que está bien preocuparse. Dos lecciones que luego se convierte en una sentencia de la vida. Si son afortunados puede que aprendan un día que la preocupación es tanto inútil como egoísta. Parece que es amor, pero la verdad es que es más a menudo egoísmo porque ¿quiénes somos nosotros realmente preocupados cada vez que nos preocupamos? Nos preocupamos de nuestro ser, sobre cómo nos sentimos es nuestra preocupación se hace realidad.
Toma unos minutos y ve si puedes ver la locura en todas sus formas de la preocupación. Ve a ver si puedes ver cómo la preocupación la vida nos devuelve lo que está muerto y pasado, y cómo podemos entonces utilizar el pasado para crear y vivir en un futuro ficción, y mientras lo hacemos perdemos nuestra propia vida, que solamente se experimente plenamente en el aquí y ahora.
Mientras tanto, he aquí unas formas de romper el hábito de la preocupación.
El fin de la preocupación
1. Esta historia puede que nunca suceda
Cada vez que observas tus ‘pensamientos de preocupación’ que surgen, cada vez que te das cuenta que estás creando una ‘catástrofe fantasiosa’, utiliza esta breve frase para romper el patrón de pensamiento re-enfoca – ‘esta historia pude que no suceda’.
2. Pregúntate que incluso si de lo que te preocupas ocurriera, ¿qué harías?
Digamos que te preocupas de que vas a perder tu empleo. Digamos que toda la evidencia señala hacia tu futuro siendo liberado. Toma un momento de visualizar qué harías. ¿Cuál sería el próximo paso, el paso más allá del empleo que tienes ahora? Visualízate tomando ese paso con tranquilidad mientras disfrutas y aprendes de la transición para un nuevo capítulo en tu vida.
3. Pon todas tus preocupaciones en un trozo de papel y luego quémalo
Escribe tus preocupaciones en una hoja blanca y luego ten una ceremonia de un fuego de sacrificio mientras mandas todas tus preocupaciones arriba con el humo.
4. Ve la preocupación como interés de una deuda que no has tenido aún.
Los pensamientos están chupando tu energía Es como un recaudador de deuda llamando para cobrar una deuda que tú no le tienes. Deja de pagar una deuda que no existe.
5. Recuérdate que la preocupación no es amor y luego pregúntate cómo sería el amor de verdad
Preocuparse es generar miedo. La preocupación es miedo, no puede ser amor y el amor verdadero es ‘amor en acción’. Con este entendimiento en mente visualiza cuál sería un amor verdadero. En lugar de enviar pensamientos negativos de miedo al objeto de tu preocupación, envía pensamientos de amor y fortaleza.
6. Practica visualizando un cuadro ‘anastrófico’ en lugar de una fantasía catastrófica
La preocupación es a menudo una adicción a la ‘catastroficando’. Así que practica el opuesto positivo, que es ‘anastroficando’. Cántate a ti mismo cada mañana la línea de aquella famosa canción, “Siempre veo el lado bonito/positivo de la vida”. Luego comprueba tus creaciones durante el día.
7. Sé honesto contigo y reconoce que la preocupación es una emoción egoísta.
Y luego ‘haz algo’ verdaderamente sin ego en el contexto de qué o quién te estás preocupando.
Preguntas: ¿Cuáles son las tres cosas de las que tú te preocupas más? ¿Cuáles de las siete formas mencionadas de arriba te podrían ayudar a romper cada una de tus tres hábitos de preocupación?
Reflexión: La preocupación es una forma de escapar en el futuro para evitar el momento presente. ¿Qué crees tú que podrías estar evitando? Siéntate tranquilamente y reflexiona y ve qué intuición te dice. Acción: Haz una nota mental de no unirte a ningunas ‘conversaciones de preocupación esta semana en el trabajo ni en casa.
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Ross Galán, NLP Spiritual Life Coach
en la Spiritual Life Coaching School
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