El placer de lo esencial
El dinero puede proporcionarnos un estilo de vida muy cómodo y placentero, así como una falsa sensación de seguridad. Pero no puede comprar nuestra felicidad. Podríamos decir que nuestra seguridad física, todavía; pero no nuestra felicidad. Porque nuestro bienestar emocional, mental y psicológica no depende de lo que hacemos ni de lo que tenemos ni si quiera donde estemos, ni con quien estemos o con quien vivamos, sino de quiénes somos y de cómo nos sentimos. Muchos de nosotros, por no decir todos, nos enfocamos en lo externo, visible, tangible; es decir, en lo material: cosas, posiciones, posesiones y personas.
Llevamos una existencia materialista desde la Edad de Cobre (hace ya más 2.500 años) para terminar dándonos cuenta de que las cosas importantes no pueden verse ni tocarse solo intuirse y sentirse. Para apreciar los aspectos intangibles, cualitativos e inmateriales de la realidad, es imprescindible que exista cierto contraste entre nuestro estado de ánimo interno y nuestras circunstancias externas. Quienes padecen "pobreza emocional" creen que esta se debe a su "pobreza material". Pero lo que nos hace ricos o pobres emocionalmente no es nuestra economía, sino la percepción que tenemos de ella.
El clic evolutivo se produce en la medida en que gozamos de cierta "riqueza material" y seguimos experimentando la misma pobreza emocional. De pronto tenemos más dinero, pero seguimos sintiéndonos tensos e irritados. Tenemos éxito y respetabilidad, pero seguimos sintiéndonos solos y tristes. Tenemos confort y seguridad, pero seguimos sintiéndonos esclavos de nuestros miedos.
Gracias a este contraste entre nuestras riquezas materiales y emocionales cuestionamos las motivaciones que nos han llevado a un estilo de vida materialista. Pero hay corrientes sociales que anteponen la felicidad al dinero. Destacan el decrecimiento, la simplicidad voluntaria, el movimiento slow -"lento" en inglés- y el downshifting -"reducir la marcha"-. Tendencias que promueven disminuir el nivel cuantitativo de nuestra vida y aumentar el cualitativo.
"¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?" - Jesús de Nazaret
Cada vez más seres humanos apuestan por llevar una existencia más tranquila, simple y sencilla. Porque... ¿de qué nos sirve lo que tenemos si no gozamos de tiempo para disfrutarlo? ¿De qué nos sirve pasar el día estresados y cansados? En definitiva, ¿de qué nos sirve ganar mucho dinero si no somos felices? ¡De nada nos sirve!
La necesidad de experimentar una "riqueza emocional" “mental” y ¿“espiritual”? abundante y sostenible es la base del nuevo paradigma emergente, uno de cuyos pilares es "la filosofía del posmaterialismo". Y esta parte de la premisa de que la realidad la componen lo material, tangible y cuantitativo, y lo inmaterial, que sólo podemos sentir por medio de nuestro corazón. Se trata de integrar ambos, construyendo un estilo de vida equilibrado entre lo que somos, lo que hacemos y lo que tenemos. – Ser – Hacer – Tener; no la otra “vía”; es decir, Tener para poder Hacer y luego Ser. Lo que pasa en la mayoría de la vida de las personas de casi todo el mundo es que casi, por no decir ‘NUNCA’ no se llega a Ser lo que uno quiere ser. Si nos enfocáramos más en lo del Ser, tendremos más energía, ganas y vitalidad para Hacer cosas, y como resultado de lo que hacemos, Tendríamos aquello que queremos o deseamos. Como vemos, el Ser es nuestro motor, nuestra ‘gasolina’ para hacer, para llevarnos donde queramos y hacer lo que tenemos que hacer.
EL SINSENTIDO COMÚN
"Hemos construido un sistema que nos persuade a ganar dinero para luego gastarlo que no tenemos en cosas que no necesitamos para crear impresiones que no durarán en personas que no nos importan" (Emile Henri Gauvreay).Garantizada la supervivencia física y económica y teniendo cubiertas las necesidades básicas, expertos en el campo de la economía del comportamiento afirman que lo que hace perdurar el bienestar emocional no es lo que conseguimos ni poseemos, sino lo que ofrecemos y entregamos, ofrecemos o damos a los demás. Entre otros estudios, destacan los realizados entre los años 2005 y 2010 por el economista norteamericano George F. Loewenstein.
Sus investigaciones se centraron en los antagónicos efectos emocionales que producen la codicia/avaricia y la generosidad. Y para ello, realizó un experimento sociológico con un grupo muy heterogéneo de seres humanos. El equipo liderado por Loewenstein seleccionó a 60 personas de diferentes edades, sexos, razas y profesiones, las cuales, a su vez, tenían múltiples divergencias en el plano social, cultural, económico, político y religioso.
El primer día los participantes fueron divididos en dos grupos de 30 personas. Todas recibieron 6.000 dólares (unos 4.520 euros). A los miembros del primer grupo se les pidió que en un plazo de dos meses se gastaran el dinero "en regalos a sí mismos" (¿“egoísmo”?). Y a los integrantes del segundo grupo se les dijo que usaran los 6.000 dólares "en regalos a otras personas". En mis cursos de Inteligencia Emocional en el que la parte del Ciclo de Abundancia (lo que se da se recibe; lo que se siembra se cosecha) lo recalco mucho.
Dos meses más tarde se obtuvieron resultados opuestos. La satisfacción de los miembros del primer grupo había durado "relativamente poco". Según las conclusiones, "tras el placer y la euforia inicial que les proporcionaba comprar, utilizar y poseer determinados bienes de consumo, los participantes enseguida volvían a su estado de ánimo normal"; es decir, desquiciados como siempre. Con el paso de los días, algunos incluso "empezaban a sentirse más tristes, vacíos y decaídos, por no poder mantener la excitación conseguida con el consumo". No se conforman con lo poco y esencial, lo que yo llamo el ‘Minimalismo’.
Por otro lado, los miembros del segundo grupo se habían sentido "mucho más satisfechos y plenos" que los del primer grupo. "El hecho de pensar de qué manera podían utilizar el dinero para beneficiar a los demás, ya era motivo suficiente para que los participantes experimentaran un bienestar interno".
DECADENCIA DEL EGOCENTRISMO
"Las personas más egocéntricas son también las más infelices" (Henry David Thoreau)La mayoría utilizó los 6.000 dólares de manera posmaterialista, "creando experiencias y oportunidades". Regalaron viajes; pagaron matrículas universitarias; donaron el dinero a entidades sin ánimo de lucro, repartiéndolo incluso entre mendigos; hubo quien saldó parte de la deuda contraída por algún familiar. Entregados los regalos, "el sentir la alegría y el agradecimiento de otras personas provocaba en los participantes una intensa sensación de plenitud, que permanecía horas y días", relata Loewenstein.
La conclusión fue que "el egocentrismo, la codicia, la avaricia y la orientación al propio interés traen una sensación de vacío, sinsentido, escasez, pobreza interior e infelicidad, mientras que el altruismo, la generosidad y la orientación al bien común son fuente de plenitud, sentido, abundancia y felicidad". Loewenstein corroboró así de forma científica y empírica que a nivel emocional "recibimos lo que damos" aunque no sea algo material.
LA PSICOLOGÍA DEL ALTRUISMO
"No hay mayor felicidad que ser cómplice de la felicidad de los demás" (Carmina Martorell)La auténtica felicidad reside en nuestro interior. Esto ya lo sabemos y entendemos todos. Entenderlo es una cosa y practicarlo es otra. Cuando comprendemos e interiorizamos y ponerlo a la práctica esta verdad, dejamos de querer que la realidad se adapte a nuestras ambiciones, necesidades, deseos y sueños. En consecuencia, desaparece la lucha, el conflicto y el sufrimiento de todo tipo. Poco a poco recuperamos la conexión con el bienestar duradero que anida en nuestro corazón, en nuestro Ser. Con el tiempo, experimentamos abundancia material, emocional, mental, ¿”espiritual”? y plenitud. En base a este nuevo estado de ánimo, de forma natural e irremediable entramos en la vida de los demás con vocación de servicio.
Abundancia y prosperidad - ¿Qué son?
Las personas que nos hemos comprometido con resolvernos emocionalmente y espiritualmente no sentimos el impulso de saciar constantemente nuestros deseos.
Sabemos muy bien que los deseos no se satisfacen nunca. Cuando se satisface un deseo, surge otro y otro y otro. Alguien dijo una vez que “No feliz aquel tiene más, sino aquel que tiene menos (o no tiene) deseos”. Así es como empezamos a orientar nuestra existencia al bien común. Eso sí, sin perder nunca de vista la necesidad de llevar un estilo de vida equilibrado, aprendiendo a descansar y a recuperar la energía que invertimos al servicio de otras personas. Para ofrecer y dar, primero hemos de tener aquello que ofrecemos o damos. ¿Cómo pretendo darte una barra de pan si no la tengo para empezar? Y no olvidarnos nunca de que el altruismo es la forma más eficiente y sostenible de vivir independientemente de la creencia que tengas del “altruismo”. Déjame “explicar” cuál es “origen” de esta palabra, “altruismo”. En francés, altruisme; en latín, altrui que viene a decir, ‘alguien más’; en romano, ‘alteri huic’, ‘para este otro’. El hecho de aportar algo significativo a otros seres humanos nos produce una gran sensación de satisfacción y agradecimiento. Dar es recompensa suficiente cuando damos desde nuestra verdadera esencia. La paradoja es que al obrar con sabiduría recibimos mucho más de lo que hubiéramos podido imaginar.
¿Algún comentario? Estás libre de hacerlo
-----------PARA CULTIVAR EL ALTRUISMO
1. LIBRO
'La oración de la rana', de Anthony de Mello (Sal Terrae). Una recopilación de cuentos filosóficos en los que se pone de manifiesto que el egocentrismo es el mayor obstáculo en el camino que nos conduce a la verdadera felicidad.
2. PELÍCULA
'Amélie', de Jean-Pierre Jeunet. Muestra el mundo interior de Amélie, una joven sensible y empática que trata de aportar su granito de arena para sembrar bienestar y felicidad entre las personas que le rodean.
3. CANCIÓN
'Todo se transforma', de Jorge Drexler. Esta canción promueve la idea de que la vida se rige según una ley simple: "Cada uno de nosotros recibe lo que da".
- - - - - - Ross Galán, NLP Spirititual Life Coach
en la RossSpiritualLifeCoachingSchool
No hay comentarios:
Publicar un comentario