viernes, 2 de diciembre de 2011

SALUD Y EMOCIONES

La Salud y Las Emociones

¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?
El alma no puede enfermar puesto que no es una entidad física sino que es una entidad metafísica y porque es lo que hay perfecto en ti, el alma “evoluciona”, aprende. En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario; son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma. Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.


¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican?
Un 70% de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional o mental. Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas. El temor o miedo, que es la ausencia de amor, al igual es la oscuridad es la ausencia de luz; la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor/miedo se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico que se llama carga emocional.

¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud? De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar. Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.
¿Cómo nos afecta la ira?
La ira es santa, es sagrada y es a la vez la carga emocional de la emoción que es el enfado; es una emoción “positiva” porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo, a que nadie traspase tus límites . Pero cuando la ira, repito, que es la carga emocional, se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.

¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?
La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas. La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia.

¿La alegría suaviza el ánimo?
Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.
¿Y la tristeza?
La tristeza es una emoción, que, algunos lo llaman un sentimiento que puede llevarte a la depresión que es la carga emocional cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Te informa como cualquiera de las emociones son simplemente nos informa de que algo se está pasando en nosotros. Atender y gestionar o canalizar las emociones es de sabio. Todas las emociones “negativas”; de hecho las emociones no son ni positivas ni negativas, tienen su propio aspecto peculiar de informarnos, las hacemos negativas cuando las reprimimos.

¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos “negativas” como parte de uno mismo?
Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza. ¡Qué difícil! Sí, es muy difícil. Yo diría que no es fácil. Realmente las emociones básicas son tristeza, enfado, el amor, miedo (que es ausencia de amor), asco y sorpresa. Para te lo recuerdes mejor, te las pongo en siglas en forma de pregunta, ¿T.E. A.M.A.S.? Cada letra de esta pregunta representa una emoción; así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, que se apega, el amor que sobreprotege por apego, se convierte en el amor tóxico, destructivo, posesivo.

¿Cómo prevenir la enfermedad?
Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla, porque seremos salud. Lo normal es estar sano; lo no normal es estar enfermo. La enfermedad es la ausencia de la salud, como hemos comentado antes que el miedo o el enfado es la ausencia del amor como la oscuridad es la ausencia de la luz.

¿Y si aparece la enfermedad?
Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado. Me acuerdo de un amigo que al verme resfriado, me preguntó, ¿Tú también…? queriendo decir que los que llevamos una vida “espiritual” no nos enfermamos. El cuerpo, al estar hecho de materia, está sujeto a enfermedades; no está inmune a la enfermedad. Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más. Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida. Cada vez más personas sufren ansiedad. La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.

¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?
La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul o princesa azul afuera. La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el "debería ser", y no somos ni lo uno ni lo otro. El estrés es otro de los males de nuestra época. El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar. Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original y auténtico, no una fotocopia de nadie. El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.

¿Qué nos recomendarías para sentirnos mejor con nosotros mismos?
La soledad deseada. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar solo está bien de cuando en cuando. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior o al Santuario interior, al Ser interior. En mis cursos de Inteligencia Emocional nivel I, se “construye” un Santuario interior. Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma. También otros 10 ó 20 minutos antes de acostarte para poner fin el trajín del día de trabajo. Con este descanso mental y emocional lo llevas en el sueño y te despiertas más despejado, más descansado y más relajado. Evitar actividad como ver a T.V. La mayoría de los programas de la T.V. no son aptos para el ser, y estas imágenes que vemos en la tele, se graba en el sub/inconsciente y no despertamos con esta programación.

¿Qué es para ti la felicidad?
La felicidad es un tema “difícil” de abordar. La felicidad no se puede definir ni se puede poner en palabras ni conceptualizar. Es la esencia de la vida. Es estar no apegado a nada ni a nadie emocional, mentalmente y sentimentalmente. Los chinos dicen ‘No sabes qué es la vista si los ojos están obstruidos; no sabes qué es el sonido si el oído está obstruido; no sabes qué el gusto si la boca está obstruido.’ Y yo añadiría que no sabes qué la felicidad si tu corazón está obstruido. La felicidad es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer ni gozo ni emoción ni tan siquiera conseguir lo que uno quiere. La felicidad es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos a nivel transpersonal a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego. Somos felices si no estamos apegados a nada ni a nadie a nivel mental y emocional. Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, de lo material (cosas y personas) cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando fluimos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.


Vivir el Presente
¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?
Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener. Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.
¿Tan confundidos estamos, en su opinión? Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que somos un cuerpo sólo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento o el vehículo de la vida y se acaba con la muerte física. Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer, gozo, emoción, deseo y conseguir aquello que queremos; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. No es feliz aquel que más tiene, sino aquel que tiene menos no tiene deseos. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer. La tercera ilusión es el poder físico; creemos tener el poder infinito de vivir.

¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?
El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora. El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena. En el amor no hay usurpación, no hay propiedad, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, no hay apego porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía. Se confunde mucho el amor con atracción física, mental, emocional y sentimental. Cuando uno está atraído a cualquiera de esta atracción, no puede amar. Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil. Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien queremos no nos quieren. Amar se confunde también con querer. En el amar no hay deseo. Querer, sí que hay todo tipo de deseo. Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor. Pero no es por amor, es por enamoramiento, es por el deseo de… que es una variedad del apego. Eso que llamamos habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento y/o el deseo. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarle y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad. Pero a veces nos sentimos atados, amarrados, sujetos a un “amor”. Si el amor conduce a la dependencia es eros. Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo. Hay muchos amores que son así, pura chispa: amor fraternal, maternal, paternal, filial y todos los “…al/nal” que hay. Aunque esa chispa puede servir para encender el leña del verdadero amor. Cuando el leña está encendido produce el fuego. Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.

¿Puedes darnos algún consejo/sugerencia para alcanzar el amor verdadero?
Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa o el príncipe de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres. No eres OK ni tampoco no eres no OK. Tú eres Tú. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro. Ámate, sincérate y considérate. Valórate y acéptate. Si tú no te quieres, es decir, si tú no te amas, no vas a encontrar a nadie que te pueda amar. El amor produce amor. ‘Love begets love’ como decimos en inglés. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti. No mendigues por amor; da amor. La clave entonces es amarse a sí mismo. Y al prójimo como a ti mismo. Esto lo dijo Jesús, el Cristo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, ni a nadie porque te estás apegando, te estás aferrando, estás condicionando, y a hasta cierto punto, controlando al otro. Jesucristo dijo: “Si tú no odias a tu padre, madre, hermano, no puedes ser mi discípulo.” Cuando Jesús dijo “odiar” se refería a “desapegar”. Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación permanente.
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Ross Galán, NLP Spiritual Life Coach

lunes, 7 de noviembre de 2011

ALGUNOS ERRORES MÁS COMUNES EN EL CAMINO ESPIRITUAL

Cuando comenzamos a transitar el camino espiritual, buscamos la perfección en nuestras vidas. Tratamos de mejorar nuestro carácter, costumbres, ideas, alimentación, y hasta la vida social.

A veces, hacemos sacrificios con el fin de alcanzar una vida más plena y feliz; sin embargo, muchas veces no llegamos al estado de éxtasis o plenitud que anhelamos.

La decepción puede llevarnos a rechazar la disciplina que habíamos emprendido, o en el peor de los casos, puede desmoralizarnos a tal punto de pensar que “Dios se ha olvidado de nosotros”. Cualquiera sea la reacción, ésta sólo nos está señalando que hemos cometido un error. Y un error puede ser corregido.

El Universo funciona como un gran ordenador (computadora): hay que saber presionar las teclas adecuadas para obtener lo que se desea. Cuando no lo estamos haciendo, la computadora se detiene, espera, se enfría y silenciosamente la señal eléctrica correcta. El Universo tiene sus “teclas” y la metafísica nos enseña.

¿Cuáles son? Algunas escuelas esotéricas han tergiversado estas enseñanzas, quizá sin ninguna mala intención, con lo que han llevado a muchas personas a cometer errores y a frustrarse en sus expectativas.

Algunos de los errores más comunes son los siguientes:

1. ENVOLVERSE EN UNA BURBUJA DE PROTECCIÓN, O EN UNA LUZ, O EN COLOR, O EN ÁNGELES, O EN CUALQUIER OTRA FORMA QUE PROTEJA DE LOS PELIGROS QUE EXISTEN AFUERA

Lo único que logra este tipo de ejercicio es fomentar la idea de que algo externo puede tener más poder que nosotros. Nuestra mente percibe que hay algo allí afuera que puede, por ejemplo, lastimarnos o hacernos daño. Pero, según las enseñanzas espirituales, “TODO” ES DIOS por decirlo así; por lo tanto, nada puede hacernos daño.

En realidad, debería practicarse algún tipo de ejercicio de reconocimiento de la seguridad personal. Este ejercicio podría decir: “Vaya donde vaya, estoy siempre a salvo, estoy rodeado de hermanos, vivo en el mundo que Dios ha “creado” y sólo veo amor en todas partes”. En síntesis, al elegir qué ejercicio mental o meditación o afirmación verbal y mental, se deberá buscar aquel que nos recuerde la naturaleza divina de la vida y no el peligro que percibe nuestro ego.

Muchas personas creen que repitiendo ciertas afirmaciones pueden transformar su situación personal, lo que encierra un error. No son los pensamientos lo que determinan nuestra realidad sino nuestras “creencias”. ¿Qué es lo que creemos? – no en lo que pensamos. En todo caso, solamente los pensamientos que hemos internalizado y tomado como nuestra verdad son los que se manifiestan. Esto lo llamo creencia, que puede ser limitadora o potenciadora. Dicho de otra manera, aquello que “vemos”, “olemos”, “tocamos” y “sentimos” internamente que es así es lo que toma forma en el mundo externo actuando como si ya somos eso.

La mente humana produce un promedio de 60.000 pensamientos al día, la mayoría de los cuales son negativos. Las afirmaciones son necesarias para lograr implantar una creencia nueva en nuestra mente subconsciente e inconsciente y la repetición de estas afirmaciones es un procedimiento adecuado, pero hasta que no le agregamos la emoción o sensación o sentimiento que acompaña a esa idea, no la internalizamos o interiorizamos como una verdad dentro de nosotros.

La repetición de palabras carentes de emoción no es efectiva; es decir, no funciona. Por lo tanto, si yo repito “Vaya donde vaya, estoy siempre a salvo” pero no me siento realmente seguro, de nada me servirá. Es necesario seleccionar ejercicios mentales, meditaciones o visualizaciones que fomenten las creencias de paz, armonía y prosperidad.

2. ENVIAR LUZ A OTROS PARA QUE MEJOREN

Se puede enviar luz o energía a otras personas para que se curen de cierta enfermedad, para que mejoren su situación económica, su vida afectiva, y demás.

La mayoría de estos ejercicios se parecen más a una forma de manipulación que a una verdadera ayuda espiritual. Primero y principal: si se va a ayudar a otro, hay que asegurarse de que la persona lo pida (de corazón) y lo necesite. Si son bebés o niños de pocos años, no sabemos si su alma lo quiere o no. No sabemos cuál es el deseo del alma. Si esto no se da, tenemos que trabajar con lo que estamos percibiendo en ellos, porque el problema es algo personal que nos atañe a nosotros mismos y no a la persona que está sufriendo.

La mayoría de los problemas son sólo momentos de prueba que está viviendo un individuo (bebés, niños y adultos); son necesarios y muy útiles para el “despertar de su conciencia”. Nunca sabemos en realidad desde afuera cuán importante puede ser para cada persona la situación que está atravesando en determinado momento. Podemos percibir esa situación como algo terrible, doloroso, injusto o innecesario, pero cualquiera sea nuestra interpretación nunca será correcta ni completa.

El enviar la luz a la persona podría acelerar o entorpecer su ritmo personal. Nuestra intervención es innecesaria y, la mayoría de las veces, no es más que un deseo egoísta, de "engordar" nuestro ego, de que la persona resuelva rápido su problema porque éste nos despierta angustia o dolor. Personalmente, recuerdo que una vez se acercó un amigo íntimo a decirme que estaba muy preocupado por mi situación. Yo le respondí que su preocupación no me ayudaba, que si realmente quería hacer algo bueno por mí, tenía que confiar en mí y saber que mi Guía Interior me revelaría en el momento adecuado lo que yo necesitaba hacer.

En lugar de enviar luz a otros cada vez que veas una situación difícil, comienza por enviarte luz a ti mismo para que tu Guía Interior te haga ver la Verdad que está operando en dicha situación.


3. CREER QUE VAMOS HACIA DIOS, QUE EVOLUCIONAMOS SPIRITUALMENTE
 
No vamos hacia Dios, YA “ESTAMOS” EN DIOS. Tenemos la misma cualidad que la de Dios. De ahí viene la expresión ‘Somos hechos a su imagen y semejanza’; es decir Él y nosotros somos puntos de luz. Todo lo que nos rodea forma parte del gran cuerpo universal de Dios. No evolucionamos espiritualmente. Nuestro Espíritu es Perfecto y Completo; no puede ni tiene que evolucionar.

En realidad, es un problema semántico, ya que la evolución espiritual no existe. Lo que queremos decir con eso es el despertar de nuestra Conciencia a esa perfección y cuanto más rápido lo hacemos, más plenos y felices vivimos.

Tal vez el error provenga de las enseñanzas religiosas que nos dicen que Dios está “en el cielo”, como si nosotros estuviéramos separados de Él. Nosotros y el “cielo” somos UNO, y debemos aprender a reconocerlo,  a vivenciarlo, a sentirlo y a experimentarlo; en eso consiste nuestra Evolución de Conciencia o Despertar Espiritual.

4. ANGUSTIARSE O PREOCUPARSE CUANDO HAY UN FAMILIAR ENFERMO O ATRAVESANDO ALGÚN TIPO DE CRISIS

En nuestra cultura, en la cultura occidental sobre todo está bien visto que uno se aflija o sufra a la par de sus seres queridos; sin embargo, eso sólo aumenta el pesar y sufrimiento. Si interpretamos nuestro pesar desde otro nivel, esto significa que creemos más en el poder de la enfermedad o la crisis que en la solución.

Cuando uno se aflige por la enfermedad de un ser querido(*) o mejor dicho, un ser amado, agrava esa enfermedad, le da más fuerza y poder. La solución es hacer un esfuerzo personal y reconocer que, más allá de nuestro entendimiento, hay una Inteligencia Superior que está actuando y que tiene el poder de restaurar completamente a nuestro ser querido, si así lo desea dicha persona.

Lo mismo ocurre con cualquier tipo de problema o crisis. Si nos afligimos, es porque nuestro ego ha aceptado que hay una fuerza más potente que el Poder Divino. Si nos afligimos por la persona en crisis es dudar este Poder Divino.
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(*) Querer” implica atracción física, mental, sentimental, emocional y sexual. “Amar” está     libre de todo tipo de atracción. Hay deseo en el verbo “Querer”; mientras que “Amar” no hay ningún tipo de deseo. Hay apego emocional y mental en “Querer”; “Amar” no hay apego.

 5. CREER QUE UNO HA SIDO “ELEGIDO” POR DIOS

Muchas personas que estudian en escuelas esotéricas se sienten especiales y evolucionadas. Sienten que Dios les ha conducido al lugar adecuado para su crecimiento y evolución; que la información que va a recibir es muy importante y no puede divulgarse a personas que no están tan evolucionadas, porque no tienen la capacidad para entenderla o para darle un buen uso.

Esta presunción se convierte en una forma de arrogancia, nada espiritual, que nos hace pensar que somos privilegiados, especiales, elegidos, y que los demás están descarriados o perdidos en la vida.

Esta forma de arrogancia también se ven en las religiones que se sienten propietarias de Dios. Si uno no sigue su culto, está perdido. En el Universo existe un solo Dios y es el mismo para todos independientemente del la religión o falta de ella. Los humanos inventan diferentes maneras de rendirle culto, crean dogmas y doctrinas, pero, en esencia, todos adoramos al mismo Dios con muchos nombres que se le han dado.

Todos somos iguales antes los ojos de Dios. Para Él, nadie está más adelantdas, o avanzado ni más atrás ni menos privilegiado. Nadie vale más ni menos. Cualquier interpretación y clasificación como ser especial corresponde al terreno del ego humano y no al terreno de lo divino.


6. SACRIFICARSE POR OTROS

No hay nada más inútil e insatisfactorio que sacrificarse por los demás. Las tareas que se hagan por los demás deberán hacerse con amor o, de lo contrario, evitarse. Todo lo que se hace con amor es placentero; por lo tanto, no pesa ni molesta. Por el contrario, todo lo que se hace con sacrificio genera presión interna, rencor, enojo, molestia y, a veces, hasta odio.

El sacrificio por los demás está aprobado socialmente y es muy bien visto. Uno puede sacrificarse, por ejemplo, por los hijos, por los padres, por la pareja, por la profesión, por los niños desamparados, por alguien enfermo, por la institución religiosa a la que pertenece, por la empresa que da trabajo. La lista podría ser interminable y no es más que un muestrario de la acción equivocada de nuestro ego.

El sacrificio va muy de la mano con la manipulación. Por ejemplo, una madre que ha dejado su vida de lado por los hijos, tarde o temprano, usará su postura como válida para exigir algo de ellos o les pasará facturas; el novio o novia que cambia su rutina y deja de hacer ciertas actividades por el otro tratará después de exigir lo mismo.

La próxima vez que vayas a sacrificarte por alguien, pregúntate primero si ese alguien te lo pidió. La actitud de mártir no lleva hacia Dios como muchos creen; sólo el camino del amor te lleva a Dios. O haces las cosas con amor o no las haces.

 7. DEPENDER DE AMULETOS, ESTAMPAS RELIGIOSAS, CRISTALES, VELAS, IMÁGENES, O CUALQUIER OTRO TIPO DE ELEMENTO

Es cierto que los materiales tienen su propia energía y que el contacto con ellos (en especial, con ciertos cristales cuarzos) produce cambios en nuestra vibración personal y que pueden ayudarnos en el proceso curativo. También es cierto que algunas figuras, imágenes y colores producen reacciones psicológicas que nos estimulan; a veces para bien, otras para mal.

Las estampas religiosas y otros objetos, tales como cadenas con cruces, estrellas de David y demás nos recuerdan nuestras posturas espirituales. El problema es que la mayoría de estos elementos se convierten en amuletos y les damos más importancia y poder del que en realidad tienen.

Hay personas que se sienten indefensas sin su cruz, la estampita de su santo protector, su cristal preferido o cualquier otro amuleto de su preferencia. El amuleto pasa a ser Dios. Vivir pendiente de un objeto es limitar la Presencia Divina a ese objeto. Dios es Omnipresente(*): está aquí, allá y en todas partes.
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(*) Con "Omnipresente", me refiero a su energía de amor; no Dios en sí. Dios no está en todas partes como muchos creen.

Lo peor sucede cuando una persona extravía su amuleto o éste se le rompe. La mayoría de las veces esto se interpreta como un presagio de que algo malo va a suceder. Esta idea es producto de creer que la persona se encuentra sin su protección y que, en consecuencia, las energías negativas pueden afectarla.

Vivimos en un Universo Mental. “Todo lo que Creemos se hace Realidad“. ¿Por qué no creer entonces que el mejor amuleto con el que cuento es mi Naturaleza Divina? Nadie ni nada puede despojarnos de lo que somos realmente.

 8. CREER QUE UNO PUEDE GUIAR A OTROS O QUE PUEDE SER GUIADO

Sentir que gracias a uno, otras personas se iluminan o, al revés, que la presencia de otros nos devuelve la luz es pura ilusión del ego. La verdadera Guía es Interna, es tu Intuición, la Voz de tu Espíritu. Muchas veces esa voz coincidirá con lo que escuchas de afuera y pensarás que alguien te está guiando. Pero, apenas aceptes a alguien como tu ídolo, comenzarás a fabricar tu propia decepción. Ocurre lo mismo si alguien te ha entronizado y te ha tomado como líder; en algún momento los problemas de tu vida personal lo decepcionarán.

Todos aprendemos y enseñamos al mismo tiempo. Por tal motivo, es conveniente mantener una actitud receptiva hacia las señales que recibimos de nuestro entorno y ver qué resonancia producen en nuestro interior.

No eres el salvador ni la guía de nadie. Ni Jesús, ni Budda, ni Mahoma te salva. Eran personas que ayudaban a encontrar o re-encontrar tu espiritualidad e iluminación. Ellos solamente eseñaban. Te toca a ti aprender las lecciones como un buen discípulo o alumno. Ninguna vida depende de tus conocimientos ni de tus esfuerzos. Esto es cierto también al revés. Nadie te rescatará ni te salvará, excepto tú mismo.

El mejor Guía con que contamos está dentro de Nosotros. Nos habla con voz suave y paciente, sin obligarnos a nada; nos indica siempre el camino más corto y más feliz, nos da la idea más adecuada y la respuesta que racionalmente no podemos encontrar.

Por eso, es conveniente practicar meditación y ejercicios de relajación para poder escuchar esa voz. Si vives de prisa, tenso, angustiado y con un ritmo acelerado, seguramente no oirás la “voz de tu intuición” y buscarás guías externas.

Hay personas que son muy positivas y estimulantes, y podrán ayudarte en un principio. Evita idolatrarlas y evita también ser idolatrado. Recuerda siempre que la “Guía más válida y acertada está siempre dentro de ti”.

9. CREER QUE LOS MAESTROS ESPIRITUALES SON AQUELLOS QUE NOS PROVEEN DE LA INFORMACIÓN TEÓRICA

Tendemos a caer muy fácilmente en la creencia de que las personas que nos enseñan son adelantados y que ya han superado muchas pruebas en su vida. En algunos casos, esto es totalmente cierto; en otros, no. El hecho de que una persona transmita una determinada información no la coloca en un grado superior. Debes recordar que cualquier forma de idealización o selectividad corresponde al terreno del ego.

Los verdaderos maestros espirituales son aquellos que nos ponen a prueba y vienen “disfrazados” de hijos, padres, jefes, amigos, enemigos, animales, plantas y demás. Son aquellos que nos traen problemas. Ellos son los que realmente nos enseñan las lecciones que tenemos que aprender porque nos ponen a prueba.

Todas las religiones del mundo enseñan que Dios es Amor, que vivir con Dios significa expresar Amor a los demás. Algunas personas asisten a templos, iglesias, sinagogas, mezquitas, lugagares de culto o escuelas esotéricas, donde reciben esta información, pero luego van a sus casas y se pelean con sus familiares, critican a sus vecinos, odian a sus jefes, a los políticos, a los animales, a individuos de otras razas o culturas. Ellos todavía no han aprendido la lección y la vida los llevará a enfrentarse una y otra vez con la misma situación o persona… hasta que aprendan a mostrar amor.

Haciendo una comparación con la enseñanza tradicional, los líderes espirituales o religiosos son los “libros” que nos dan la información; las personas que nos traen problemas son los maestros que “nos dan el examen” para ver si pasamos la prueba o no.

Existe una Ley en el Universo: Todo lo que nos molesta, complica, enreda, o todo lo que odiamos, se nos “pega”. Esto ocurre hasta que aprendemos a amar la situación. Entonces, ese problema o esa persona se convierten en el maestro espiritual de ese momento.

10. CREER QUE UNO NO PUEDE ENOJARSE, TEMER, O SENTIR CUALQUIER OTRA EMOCIÓN NEGATIVA POR ESTAR EN EL CAMINO ESPIRITUAL

Esta creencia nos lleva a una gran represión de la ira y de los enojos, que hacen su reaparición más tarde bajo la forma de rencor, crítica o rechazo. Mientras estamos en el plano terrenal, vivimos las sensaciones y las emociones de este plano. Algunas de ellas son muy placenteras, otras no. Claro que sentimos todas estas emociones y sentimientos por estar en este cuerpo físico, pero no debemos ser influenciados ni afectados por ellos. De aquí está la prueba de fuego de ser una persona espiritual.

El tener un conocimiento intelectual acerca de la acción destructiva de ciertas emociones no las hace desaparecer. Uno puede saber lo malo que es el enojo y, sin embargo, no puede evitar enojarse. Sin embargo, cuanto más somos conscientes de nuestra identidad como un ser espiritual, cada vez menos nos enojamos por cualquier cosa.

En realidad, uno sí puede evitar enojarse, o asustarse o angustiarse, pero eso exige un entrenamiento. Entrenamiento de tener una conciencia del alma o la conciencia del ser. Durante dicho entrenamiento o esta conciencia, hay momentos en que podemos dominar la rabia y la ansiedad, y otros en los que nada puede calmarnos. Una vez que aparece el enojo, lo mejor es descargarlo de la manera más positiva posible. Es mucho peor reprimirse e intentar decir: “Todo está bien en mi mundo” porque “Yo soy un ser de paz”, cuando uno internamente está sintiendo el deseo primitivo de querer atacar a alguien.

La mayoría de las personas que transitan el terreno espiritual son muy exigentes consigo mismas y pretenden erradicar completamente de sus vidas este tipo de reacciones. Esto no resulta desacertado pero se logra a través de un proceso. Sé amable contigo mismo y con los demás, de vez en cuando, date el permiso necesario para maldecir, golpear un almohadón, gritar, llorar y expresar, como mejor te resulte, todas las emociones negativas que te toca vivir. Esta es la forma más ecológica de descargar las emociones negativas.

La mayoría de los errores aquí enunciados están generados por la actitud crítica de nuestro propio ego. El ego no puede desaparecer porque necesitamos de él para actuar en este plano. La “solución” es ponerlo alineado con nuestro Espíritu. Amablemente, le podemos decir al ego que: “A partir de ahora, deberá seguir las indicaciones de un nuevo Maestro amoroso, amable, paciente y permanente, que nunca juzga, nunca condena, nunca critica, nunca enjuicia y que sabe que siempre estamos haciendo lo mejor que podemos”. Si seguimos las indicaciones de nuestro Maestro Interior, nunca podemos fallar.
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Ross Galán, NLP Spiritual Life Coach

jueves, 22 de septiembre de 2011

Coaching

Coaching Espiritual

Hoy en día, el Coaching ha dejado de ser una simple moda pasajera o la ultimísimo tendencia en gestión empresarial, ni tampoco está considerado un ejercicio «recreativo» no relacionado con la empresa. En efecto, el Coaching está sien­do reconocido cada vez más como una metodología destinada a la realización de entrevistas más eficaces, la evaluación y reformulación de valores y objeti­vos, y la concreción de soluciones. Por otro lado, el Coaching está evolucionan­do como una forma natural de liderazgo.

Un estudio de 1999 sobre los profesionales de recursos humanos concluyó que el 90 por 100 de las compañías en Estados Unidos ofrecen alguna forma de Coaching a sus altos ejecutivos. Algunas de las áreas en las que se utilizaba elCcoaching incluían las siguientes:

- desarrollo de liderazgo
- retención del personal clave
- gestión de la planificación de sucesión
- asegurar el éxito después de un ascenso o Nueva contratación

La creciente popularidad del Coaching está relacionada en parte con la nece­sidad de las compañías de desarrollar oportunidades de ascenso con el fin de retener a sus principales talentos capaces de dirigir y expansionar el negocio. El Coaching contribuye a la retención del personal, lo cual constituye una función de la buena gestión y las buenas técnicas de liderazgo. Aun así, las escasas téc­nicas de comunicación son el problema número uno de los ejecutivos senior. Tal y como se examina en el Capítulo 2, la retención del personal clave constituye.
Uno de los máximos desafíos que deben afrontar las empresas en la actualidad. El coste de contratación y formación de personal se ha incrementado especta­cularmente durante estos últimos años. En un clima en el que la calidad de los productos y servicios de la compañía se consideran un reflejo de las técnicas interpersonales entre sus empleados, el Coaching puede resultar una excelente solución.

Actualmente, las organizaciones públicas están sujetas a un cambio sin pre­cedentes. Dado que históricamente han sido relativamente estables, con un úni­co cambio paulatino, han visto limitada su capacidad de crear y gestionar un cambio rápido. Los coaches asisten a estas organizaciones a comunicarse y rela­cionarse con el fin de generar compromiso y responsabilidad.

Asimismo, el Coaching también se ha extendido más allá del territorio ocu­pado por las empresas del ranking Fortune 500. Los empresarios, industrias manufactureras, pequeñas empresas y organizaciones públicas están adoptando el Coaching como un medio de desarrollar y gestionar las empresas. Los empre­sarios, sobre todo en el área de alta tecnología, están trabajando con coaches para desarrollar sistemas de feedback, comunicar ideas, delegar responsabilida­des y dirigir al personal.


Beneficios generales del Coaching

En nuestro libro anterior, Guía completa de Coaching en el trabajo, dejábamos constancia de la escasez de investigación empírica sobre la eficacia del Coaching, aunque si bien es cierto que persiste la necesidad de nuevos estudios en todos los aspectos del mismo, también lo es que hoy en día se dispone de muchísimos más datos estadísticos que antes. Así, por ejemplo, Manchester Consulting Inc. llevó a cabo lo que se podría considerar el primer proyecto importante de inves­tigación para cuantificar el impacto empresarial del Coaching ejecutivo. En un estudio sobre cien ejecutivos que habían completado un programa de Coaching entre 1996 y 2000, descubrieron que el rendimiento de la inversión (ROI) esti­mado era 5,7 veces el desembolso inicial. Y teniendo en cuenta que en la actua­lidad el mercado empresarial está mejor informado y es más sofisticado, el mun­do de la empresa está exigiendo que del Coaching se derive un notable rendi­miento de la inversión. Entre otros impactos empresariales menos tangibles del Coaching destacan los siguientes:

- mejor trabajo en equipo
- mejores relaciones entre los compañeros de trabajo, o iguales
- mayor satisfacción en el empleo
- menos conflictos

Un estudio efectuado por Gegner analizaba los resultados del proceso de Coaching desde una perspectiva interpersonal e intrapersonal. Tras haber apli­cado los principios fundamentales del Coaching, los ejecutivos aseguraban haber adquirido una mayor consciencia de sí mismos y de los demás, y de ser capaces de asumir una mayor responsabilidad de sus acciones. Asimismo, todos ellos confirmaron que se habían producido cambios positivos en el rendimiento.

En general, el management es consciente de los beneficios del Coaching

Cada vez se reconoce más que tanto los individuos como los grupos rinden mejor con una política de Coaching y que este rendimiento se traduce en resultados empresariales. Entre algunas de las formas en las que el Coaching beneficia al proceso empresarial se incluyen las siguientes:

- El Coaching para el liderazgo incrementa la productividad, mejora la comunicación, aumenta el compromiso y fidelidad del personal, y redu­ce los niveles de estrés y tensión en el seno de las compañías.
 
- El Coaching contribuye a que los individuos sigan siendo leales y sigan mostrándose comprometidos con la compañía frente a los exigentes hora­rios laborales globales, barreras del lenguaje, éticas de trabajo divergentes y fluctuaciones económicas.

- El Coaching puede contribuir a evitar el fracaso ejecutivo. En este senti­do, algunos estudios sugieren que esto puede llegar al 33 por 100 en el caso de ejecutivos senior.

- El Coaching ayuda a los directivos a desarrollar mejor las técnicas inter­personales. Entre algunas de las razones más comunes incluye a los eje­cutivos que se muestran excesivamente ásperos y bruscos, demasiado controladores y demasiado aislados. Los coaches trabajan con ellos para explorar dichos comportamientos e identificar y modificar sus creencias, suposiciones y acciones autodestructoras.

- El Coaching ayuda a los líderes a pensar y planificar de una forma más estratégica, a gestionar el riesgo con mayor eficacia y a crear y comuni­car la visión y la misión empresarial.

- El Coaching contribuye al desarrollo de una cultura de confianza y respon­sabilidad personal dentro de la organización y también con los clientes. - El Coaching capacita a los ejecutivos y directivos para el uso más eficaz de su poder personal.

- El Coaching puede desarrollar las cualidades de aquellos líderes respec­to a los cuales se ha podido demostrar empíricamente su asociación satis­factoria, incluyendo la capacidad cognitiva, las capacidades sociales, el estilo de personalidad, la motivación, el conocimiento y la pericia.

A un nivel más específico, el Coaching ofrece una respuesta a algunos de los retos que deben afrontar los líderes modernos, permitiéndoles:

- identificar cualesquiera nuevas competencias que deberían aprender
- influir en los líderes del mañana y prepararlos para el desafío
- alinear sus compromisos y acciones personales
- mantener la inercia, tanto suya como de los demás integrantes de la organización
- alinear a los miembros del equipo con los objetivos y visiones de la orga­nización
- desarrollar unidad y espíritu de equipo, y descubrir nuevas posibilidades y talentos en los demás
- ayudar a los demás a ampliar sus niveles de responsabilidad e incrementar sus niveles de iniciativa y creatividad
- identificar los vínculos débiles en el sistema organizativo y desarrollar estrategias para fortalecerlos
- revisar los objetivos de la organización (¿es posible que el líder apunte más alto y sea más eficaz en su cometido?)

En general, actualmente, las intervenciones de Coaching a gran escala sue­len utilizar el modelo de Coaching de recuperación y rendimiento/consultoría de lugar de trabajo, como en el caso del Coaching en las ventas y la satisfacción del cliente. Básicamente, este modelo continúa siendo un método de formación, si bien incluye el seguimiento; de ahí que se lo considere Coaching. Con frecuen­cia, los coaches ejecutivos y empresariales son contratados ante todo en su cali­dad de expertos en recuperación, antes de invitarlos a demostrar su sensibilidad y sus técnicas con los directivos senior y un nivel organizativo más amplio.

La mayoría de los coaches tienen la esperanza de poder trabajar con eje­cutivos senior como primera introducción en una organización. Es esencial establecer una relación de confianza. La entrevista privada en la que se fun­damenta el Coaching sigue yendo contracorriente en muchas compañías en las que los debates abiertos son la regla, o cuando menos la teoría de la adhesión. Aunque la privacidad del Coaching constituye uno de sus principales atracti­vos y una de las razones de su eficacia, algunas organizaciones siguen con­templándolo con reticencia. Temen perder información confidencial acerca de la organización, o perder el coachee (cliente). Es por este motivo que resulta aconseja­ble para el coach adoptar un enfoque incremental al introducir el Coaching en una organización. Tiene que demostrar su capacidad a todos los accionistas. Se requiere algún tiempo antes de que el coach sea capaz de trabajar con direc­tivos senior y jefes ejecutivos para desarrollar sus puntos fuertes y explorar sus puntos débiles.
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Ross Galan, NLP Spiritual Life Coach

lunes, 19 de septiembre de 2011

Coaching

El placer de lo esencial

El dinero puede proporcionarnos un estilo de vida muy cómodo y placentero, así como una falsa sensación de seguridad. Pero no puede comprar nuestra felicidad. Podríamos decir que nuestra seguridad física, todavía; pero no nuestra felicidad. Porque nuestro bienestar emocional, mental y psicológica no depende de lo que hacemos ni de lo que tenemos ni si quiera donde estemos, ni con quien estemos o con quien vivamos, sino de quiénes somos y de cómo nos sentimos. Muchos de nosotros, por no decir todos, nos enfocamos en lo externo, visible, tangible; es decir, en lo material: cosas, posiciones, posesiones y personas.

Llevamos una existencia materialista desde la Edad de Cobre (hace ya más 2.500 años) para terminar dándonos cuenta de que las cosas importantes no pueden verse ni tocarse solo intuirse y sentirse. Para apreciar los aspectos intangibles, cualitativos e inmateriales de la realidad, es imprescindible que exista cierto contraste entre nuestro estado de ánimo interno y nuestras circunstancias externas. Quienes padecen "pobreza emocional" creen que esta se debe a su "pobreza material". Pero lo que nos hace ricos o pobres emocionalmente no es nuestra economía, sino la percepción que tenemos de ella.

El clic evolutivo se produce en la medida en que gozamos de cierta "riqueza material" y seguimos experimentando la misma pobreza emocional. De pronto tenemos más dinero, pero seguimos sintiéndonos tensos e irritados. Tenemos éxito y respetabilidad, pero seguimos sintiéndonos solos y tristes. Tenemos confort y seguridad, pero seguimos sintiéndonos esclavos de nuestros miedos.

Gracias a este contraste entre nuestras riquezas materiales y emocionales cuestionamos las motivaciones que nos han llevado a un estilo de vida materialista. Pero hay corrientes sociales que anteponen la felicidad al dinero. Destacan el decrecimiento, la simplicidad voluntaria, el movimiento slow -"lento" en inglés- y el downshifting -"reducir la marcha"-. Tendencias que promueven disminuir el nivel cuantitativo de nuestra vida y aumentar el cualitativo.

 LA ‘PARAJODA’ DEL ÉXITO
¡Sí, has leído muy bien, la “parajoda”!
"¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?" - Jesús de Nazaret

Cada vez más seres humanos apuestan por llevar una existencia más tranquila, simple y sencilla. Porque... ¿de qué nos sirve lo que tenemos si no gozamos de tiempo para disfrutarlo? ¿De qué nos sirve pasar el día estresados y cansados? En definitiva, ¿de qué nos sirve ganar mucho dinero si no somos felices? ¡De nada nos sirve!

La necesidad de experimentar una "riqueza emocional" “mental” y ¿“espiritual”? abundante y sostenible es la base del nuevo paradigma emergente, uno de cuyos pilares es "la filosofía del posmaterialismo". Y esta parte de la premisa de que la realidad la componen lo material, tangible y cuantitativo, y lo inmaterial, que sólo podemos sentir por medio de nuestro corazón. Se trata de integrar ambos, construyendo un estilo de vida equilibrado entre lo que somos, lo que hacemos y lo que tenemos. – SerHacerTener; no la otra “vía”; es decir, Tener para poder Hacer y luego Ser. Lo que pasa en la mayoría de la vida de las personas de casi todo el mundo es que casi, por no decir ‘NUNCA’ no se llega a Ser lo que uno quiere ser. Si nos enfocáramos más en lo del Ser, tendremos más energía, ganas y vitalidad para Hacer cosas, y como resultado de lo que hacemos,  Tendríamos aquello que queremos o deseamos. Como vemos, el Ser es nuestro motor, nuestra ‘gasolina’ para hacer, para llevarnos donde queramos y hacer lo que tenemos que hacer.


EL SINSENTIDO COMÚN
"Hemos construido un sistema que nos persuade a ganar dinero para luego gastarlo que no tenemos en cosas que no necesitamos para crear impresiones que no durarán en personas que no nos importan" (Emile Henri Gauvreay).


Garantizada la supervivencia física y económica y teniendo cubiertas las necesidades básicas, expertos en el campo de la economía del comportamiento afirman que lo que hace perdurar el bienestar emocional no es lo que conseguimos ni poseemos, sino lo que ofrecemos y entregamos, ofrecemos o damos a los demás. Entre otros estudios, destacan los realizados entre los años 2005 y 2010 por el economista norteamericano George F. Loewenstein.

Sus investigaciones se centraron en los antagónicos efectos emocionales que producen la codicia/avaricia y la generosidad. Y para ello, realizó un experimento sociológico con un grupo muy heterogéneo de seres humanos. El equipo liderado por Loewenstein seleccionó a 60 personas de diferentes edades, sexos, razas y profesiones, las cuales, a su vez, tenían múltiples divergencias en el plano social, cultural, económico, político y religioso.

El primer día los participantes fueron divididos en dos grupos de 30 personas. Todas recibieron 6.000 dólares (unos 4.520 euros). A los miembros del primer grupo se les pidió que en un plazo de dos meses se gastaran el dinero "en regalos a sí mismos" (¿“egoísmo”?). Y a los integrantes del segundo grupo se les dijo que usaran los 6.000 dólares "en regalos a otras personas". En mis cursos de Inteligencia Emocional en el que la parte del Ciclo de Abundancia (lo que se da se recibe; lo que se siembra se cosecha) lo recalco mucho.

Dos meses más tarde se obtuvieron resultados opuestos. La satisfacción de los miembros del primer grupo había durado "relativamente poco". Según las conclusiones, "tras el placer y la euforia inicial que les proporcionaba comprar, utilizar y poseer determinados bienes de consumo, los participantes enseguida volvían a su estado de ánimo normal"; es decir, desquiciados como siempre. Con el paso de los días, algunos incluso "empezaban a sentirse más tristes, vacíos y decaídos, por no poder mantener la excitación conseguida con el consumo". No se conforman con lo poco y esencial, lo que yo llamo el ‘Minimalismo’.

Por otro lado, los miembros del segundo grupo se habían sentido "mucho más satisfechos y plenos" que los del primer grupo. "El hecho de pensar de qué manera podían utilizar el dinero para beneficiar a los demás, ya era motivo suficiente para que los participantes experimentaran un bienestar interno".


DECADENCIA DEL EGOCENTRISMO
"Las personas más egocéntricas son también las más infelices" (Henry David Thoreau)

La mayoría utilizó los 6.000 dólares de manera posmaterialista, "creando experiencias y oportunidades". Regalaron viajes; pagaron matrículas universitarias; donaron el dinero a entidades sin ánimo de lucro, repartiéndolo incluso entre mendigos; hubo quien saldó parte de la deuda contraída por algún familiar. Entregados los regalos, "el sentir la alegría y el agradecimiento de otras personas provocaba en los participantes una intensa sensación de plenitud, que permanecía horas y días", relata Loewenstein.

La conclusión fue que "el egocentrismo, la codicia, la avaricia y la orientación al propio interés traen una sensación de vacío, sinsentido, escasez, pobreza interior e infelicidad, mientras que el altruismo, la generosidad y la orientación al bien común son fuente de plenitud, sentido, abundancia y felicidad". Loewenstein corroboró así de forma científica y empírica que a nivel emocional "recibimos lo que damos" aunque no sea algo material.

LA PSICOLOGÍA DEL ALTRUISMO
"No hay mayor felicidad que ser cómplice de la felicidad de los demás" (Carmina Martorell)

La auténtica felicidad reside en nuestro interior. Esto ya lo sabemos y entendemos todos. Entenderlo es una cosa y practicarlo es otra.  Cuando comprendemos e interiorizamos y ponerlo a la práctica esta verdad, dejamos de querer que la realidad se adapte a nuestras ambiciones, necesidades, deseos y sueños. En consecuencia, desaparece la lucha, el conflicto y el sufrimiento de todo tipo. Poco a poco recuperamos la conexión con el bienestar duradero que anida en nuestro corazón, en nuestro Ser. Con el tiempo, experimentamos abundancia material, emocional, mental, ¿”espiritual”? y plenitud. En base a este nuevo estado de ánimo, de forma natural e irremediable entramos en la vida de los demás con vocación de servicio.

Abundancia y prosperidad - ¿Qué son?

Las personas que nos hemos comprometido con resolvernos emocionalmente y espiritualmente no sentimos el impulso de saciar constantemente nuestros deseos.

Sabemos muy bien que los deseos no se satisfacen nunca. Cuando se satisface un deseo, surge otro y otro y otro. Alguien dijo una vez que “No feliz aquel tiene más, sino aquel que tiene menos (o no tiene) deseos”. Así es como empezamos a orientar nuestra existencia al bien común. Eso sí, sin perder nunca de vista la necesidad de llevar un estilo de vida equilibrado, aprendiendo a descansar y a recuperar la energía que invertimos al servicio de otras personas. Para ofrecer y dar, primero hemos de tener aquello que ofrecemos o damos. ¿Cómo pretendo darte una barra de pan si no la tengo para empezar? Y no olvidarnos nunca de que el altruismo es la forma más eficiente y sostenible de vivir independientemente de la creencia que tengas del “altruismo”. Déjame “explicar” cuál es “origen” de esta palabra, “altruismo”. En francés, altruisme; en latín, altrui que viene a decir, ‘alguien más’; en romano, ‘alteri huic’, ‘para este otro’. El hecho de aportar algo significativo a otros seres humanos nos produce una gran sensación de satisfacción y agradecimiento. Dar es recompensa suficiente cuando damos desde nuestra verdadera esencia. La paradoja es que al obrar con sabiduría recibimos mucho más de lo que hubiéramos podido imaginar.

¿Algún comentario? Estás libre de hacerlo
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PARA CULTIVAR EL ALTRUISMO

1. LIBRO

'La oración de la rana', de Anthony de Mello (Sal Terrae). Una recopilación de cuentos filosóficos en los que se pone de manifiesto que el egocentrismo es el mayor obstáculo en el camino que nos conduce a la verdadera felicidad.

2. PELÍCULA

'Amélie', de Jean-Pierre Jeunet. Muestra el mundo interior de Amélie, una joven sensible y empática que trata de aportar su granito de arena para sembrar bienestar y felicidad entre las personas que le rodean.

3. CANCIÓN

'Todo se transforma', de Jorge Drexler. Esta canción promueve la idea de que la vida se rige según una ley simple: "Cada uno de nosotros recibe lo que da".
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Ross Galán, NLP Spirititual Life Coach
en la RossSpiritualLifeCoachingSchool